Las tareas de cuidado vuelven a estar en agenda

Hace unos días, el Gobierno Nacional presentó el Mapa Federal del Cuidado. ¿Qué es?, ¿Para qué sirve?, ¿Qué permitirá?, fueron algunas de las preguntas que Al Margen conversó con Lucía Cirmi, directora Nacional de Políticas de Cuidado del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad.

En el día del trabajo doméstico no remunerado presentaron el mapa federal del cuidado.

También aprovechamos la oportunidad para reflexionar en torno a estas tareas que no son reconocidas ni socialmente ni económicamente en un mundo en donde prácticamente está aceptado que quienes mayormente desempeñen estas labores sean las mujeres.

“Si bien no es el primer tema que se habla cuando se habla de desigualdad de género, para nosotres era muy importante tratarlo porque sabemos que antecede a otras desigualdades”, dijo Cirmi al iniciar el diálogo. Durante siglos, las mujeres nos hemos dedicado a las tareas de cuidado, ya sea en el hogar propio, en ajenos, hacia hijes o hacia familiares, hacia personas mayores o con discapacidad. Era nuestro rol natural. “Teníamos que hacerlo por amor, no era trabajo, no se nos pagaba”. De hecho, no existía la posibilidad de que no fuera así. No se cuestionaba. La sociedad no lo cuestionaba. Y esto está demostrado. “No se cuenta en el Producto Bruto Interno (PBI), se nos considera inactivas cuando nos dedicamos a ello, por ejemplo”, sostuvo Cirmi.

Afortunadamente, los feminismos siguen haciendo de las suyas. Hoy, gracias a las discusiones y los debates en algunos medios de comunicación, para dentro de las organizaciones y con las compañeras; a las exigencias para con el Estado, a las presiones ejercidas para que se desnaturalicen las prácticas y porque realmente gran parte de la sociedad anhela una profunda transformación cultural para acabar (o intentar hacerlo) con este sistema patriarcal opresor, el tema vuelve a ponerse en agenda.

Hace unos días, ANSES anunció una medida que busca el reconocimiento de aportes por tareas de cuidado, para mujeres que tengan la edad requerida para jubilarse, que no cuenten con los años de aportes necesarios y tengan hijas y/o hijos. Si bien solo beneficiará a algunas, es un avance para continuar con otras luchas como por ejemplo una ley de jubilación de amas de casas que sea más integral. Lo cierto es que empezar a abordar la temática era una gran deuda que tenía el Estado.

“Hay desigualdad en el mercado de trabajo porque hay desigualdad en los cuidados, porque tenemos menos tiempo para trabajar remuneradamente y porque cuando lo hacemos, se nos remunera menos. Muchas veces interrumpimos nuestra tarea laboral para cuidar. Entonces la brecha salarial está explicada en gran parte por la brecha en los cuidados”, opinó la funcionaria al tiempo que indicó que “lo mismo ocurre con la feminización de la pobreza cuando vemos que los hogares monoparentales son el núcleo duro más pobre. Lo mismo ocurre con las situaciones de violencia que muchas veces perpetúan en el tiempo porque la mujer depende económicamente de ese agresor porque se ha dedicado a cuidar. Entonces siempre supimos que queríamos, primero que nada, transformar esa desigualdad en los cuidados. En una sociedad donde el tiempo es plata, cuidar es perder plata. Cuidar para nosotras son mucho más cosas, son cosas positivas, pero en esta sociedad como están puestas las cosas, es perder plata. Entonces lo que nosotras queremos es distribuir mejor ese tiempo del cuidar, pero además también reconocerlo y remunerarlo”.

Lucía Cirmi economista feminista conversó con Al Margen acerca de las tareas de cuidados.

Mapa Federal

Es por ello que desde el Ministerio decidieron crear una “Mesa Interministerial de Políticas de Cuidados” desde donde se están llevando adelante diferentes iniciativas como “una campaña nacional llamada Cuidar en Igualdad que está recorriendo todo el país o este “Mapa Federal del Cuidado”. Se trata de una web interactiva que permite localizar la oferta de espacios y servicios de cuidado para primeras infancias, adultos y adultas mayores y personas con discapacidad en todo el país. Hay 32.000 distribuidos en todo el territorio y más de 1000 espacios de formación en la materia, además de instituciones educativas y de servicios. Para su desarrollo se contó con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social, de Educación, de Obras Públicas, de Salud, de Trabajo, la Agencia Nacional de Discapacidad, el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, PAMI y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.

Ingresando a https://mapafederaldelcuidado.mingeneros.gob.ar/ podrán “encontrar los lugares de cuidado que están cerca de su casa, diferentes establecimientos donde apoyarse para el cuidado. Y para nosotras es importante porque cuando no existen esos apoyos, es cuando todo recae sobre nosotras”, sostuvo la entrevistada.

¿Y por casa como andamos?

En Rio Negro hay en total 905 espacios y en la zona de Bariloche, 175. Son tanto públicos como privados. “No son solo los centros de desarrollo infantil, espacios de primera infancia, jardines maternales. También residencias de larga estadía para personas mayores, centros de día. Lugares que tienen que ver con esa organización de los cuidados, pero también espacios donde se pueda formar como una trabajadora o trabajador del cuidado y mejorar así su jerarquización y remuneración”.

Como sabemos, las tareas de cuidado no se pagan o no como corresponde. Está el ejemplo claro de las trabajadoras de casas particulares que “tienen un salario muy bajo, una tasa de informalidad alta y estancada”. Para seguir ahondando en este sector particularmente muy golpeado, más datos alarmantes y no menores: “1 de cada 5 personas que trabaja en la informalidad es una trabajadora de casa particular”. En el contexto de pandemia, perdieron sus puestos de trabajo “entre 250.000 y 300.000 mujeres” que se dedicaban a este rubro. Rubro en el que el “98% son mujeres”. De ahí la necesidad de que el Estado intervenga, trabaje sobre esa informalidad, concientice, jerarquice el sector y lo formalice. Pero también hay responsabilidad social en el asunto. Contamos con “un sistema muy accesible en la AFIP que no es un monto exorbitante para también otorgarle derechos y así también contribuimos a la igualdad de géneros”, aportó Cirmi.

Encuesta Nacional

El mismo día que se presentó el Mapa, desde el INDEC informaron que en octubre se realizará la primera Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT)” que permitirá, para noviembre del próximo año, “tipificar el uso del tiempo destinado a trabajo remunerado, no remunerado y a actividades personales en una actualización permanente que resultará en información de mucha importancia”. “Si bien el INDEC hizo un primer módulo en el 2013, tenemos desde 2019 una ley aprobada que obliga al Estado Nacional a hacer una encuesta nacional con alcance federal y con cierta periodicidad”, aseveró Cirmi.

¿Por qué es importante esta iniciativa? Porque los datos que arroje podrán ser cruzados con los del Mapa y esto “nos va a permitir a darnos cuenta en qué lugares hay que construir más espacios de cuidado. Por ejemplo, ya sabemos que el 40 por ciento de los departamentos del país no tiene ni una residencia de larga estadía. Nos falta muchísimo para construir ahí”. También permitirá “ver cómo utiliza la familia su tiempo, quién cuida de quién, cuáles son los hogares que tiene mayor carga de cuidados”. “De hecho ya sabemos que los hogares que más carga de cuidados tienen, más chance tienen de estar en los niveles más bajos de ingresos. O sea, pobreza y cuidados son asuntos conectados. Por eso nos interesa tanto trabajarlo en este contexto donde la pobreza esta tan alta en Argentina. “Queremos ver las tareas de cuidado como una responsabilidad social. Asique cuanta más infraestructura de cuidados haya, menos carga va a ver dentro de las familias y particularmente sobre nosotras”, dijo.

Sin dudas, son políticas necesarias que vienen a saldar deudas o por lo menos intentar hacerlo. Sabemos que aún falta muchísimo por hacer en la materia. Faltan muchos espacios como los mencionados en esta nota que sean brindados por Estado y no por privados porque sabemos que eso también genera desigualdad en aquellas familias que pueden acceder a ellos y quiénes no. Más ejemplos: de la población de “niños y niñas de 3 años, solo 4 de cada 10 asiste a algún establecimiento y la mitad de ellos son privados. Nos falta construir mucha más infraestructura pública de cuidado para esas edades porque vemos que las mujeres que tienen hijos menores de 3 años, la mitad de las mujeres argentinas que están en esa situación, están afuera del mercado de trabajo. No es algo malo, pero están sin ingresos propios. Y es sabemos que muchas veces es una situación de desprotección social”.

Ni hablar de los espacios para personas con discapacidad, con problemas de salud mental y adultos o adultas mayores. Hay mucha ausencia estatal en este sentido, mucha desprotección. Aún resta una enorme labor por hacer. El tema también aquí es que si bien se reconoce la falta de esos espacios, en el caso de que se generen: ¿Cómo serán?, ¿con qué mirada se encararán?, ¿realmente serán útiles?, ¿cómo se trabajará el tema de los cuidados?, ¿quiénes estarán a cargo de esos lugares y cómo ejercerán esas tareas de cuidado?, ¿tendrán salarios dignos? En fin, todos interrogantes que seguramente se irán abordando a medida que iniciativas como las tratadas en esta nota se vayan concretando.

Por Luciana Avilés

Cooperativa de Comunicación Popular Al Margen

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