Para el día del padre: licencia por paternidad

El día del padre suele ser un día en donde todas las familias se encuentran a festejar (este año tal vez por zoom o al aire libre), pero también es un día en donde las redes sociales y los medios se llenan de mensajes que idealizan la paternidad. Vamos a decirlo claramente: los “padres” no tenemos el mejor historial a la hora de paternar de manera responsable. Históricamente el rol de las tareas de cuidado, en especial de los niños y niñas, ha sido asignado a las mujeres. Nota de opinión de Itai Hagman.

caring father stroking baby in bed
La licencia por paternidad, un adeuda pendiente en Argentina.

La irrupción del feminismo vino a cuestionarlo todo, incluyendo también los estereotipos y modelos clásicos de la paternidad. Cada vez son más las familias que toman otras formas, mujeres jefas de hogar y hombres que se hacen cargo de los quehaceres domésticos. Sin embargo, estamos lejos de una equidad en el reparto de tareas. El contexto pandémico es un claro ejemplo de ello. Visibilizar esta problemática, cuestionar e interpelar nuestro rol y tratar de realizarlo de otro modo es fundamental para ir hacia ese horizonte.

Para hacer estas transformaciones, además de voluntad hay que sortear límites impuestos desde la legislación general: según la ley de contrato de trabajo los padres tenemos tan solo dos días de licencia por paternidad, los cuales ni siquiera son obligatorios. Según la ley actual, ¿cuál es el rol que se nos está asignando a los padres? ¿Cómo podemos construir una paternidad presente y responsable si a los dos días del nacimiento de nuestro bebe tenemos que volver a trabajar?

Más allá de la ampliación que algunos gremios muy puntuales lograron en sus convenios colectivos o los marcos regulatorios más progresivos de algunas provincias, es urgente que el Estado modifique la legislación general para asegurar una licencia equitativa para el conjunto de los trabajadores y trabajadoras registradas. Un debate aparte es el de los trabajadores y trabajadoras no formales que ni siquiera pueden acceder a estas licencias básicas, ya sea porque sus empleadores se aprovechan de esta situación o porque no tienen la cobertura social para tomar las licencias de manera remunerada. En cualquiera de los casos, la responsabilidad central de trabajar en una redistribución de los cuidados es del Estado.

Argentina es de los países de la región con menor licencia por paternidad. Los únicos en peores condiciones son Haití, Honduras, Costa Rica y Puerto Rico, con cero días cada uno. Para un país que es punta de lanza en la legislación de derechos civiles y sociales, nuestro actual régimen de licencias es vetusto. En ese sentido, el año pasado presenté un proyecto de ley que propone ampliar la licencia por paternidad, volviéndola remunerada, obligatoria e intransferible. Esto último es fundamental, dado que los estudios muestran que en los países donde existen amplias licencias parentales electivas entre madres y padres, la mayoría de los varones no hace uso de ellas. En Chile, por ejemplo, tienen 12 semanas de licencias parentales 100% pagas y 18 al 50%, pero solo el 0,2% de los padres las toman. A su vez, el proyecto también propone crear una licencia por nacimiento transferible de 30 días para que cada familia pueda organizarse según sus necesidades. El objetivo es que el aumento sea progresivo hasta lograr la paridad, y poder instalar un método más flexible para las familias de nuestro país.

La pandemia, que ha sido terrible para todas y todos nosotros, paradójicamente me dio la posibilidad de estar con mi hijo sus primeros meses de vida, y creo que eso es un derecho al que deberían poder acceder todos los padres. Es el privilegio que portamos como varones, en una sociedad machista, el que hace que por ley sean las mujeres las responsables de cuidar al niño o niña recién nacida y es urgente revertir esta situación. Pero no solo eso, también tenemos que cambiarla porque deseamos estar para nuestros hijos, queremos ejercer una coparentalidad responsable. Y ese deseo también es un cambio cultural que debemos impulsar, y para el cual una legislación progresiva podría hacer la diferencia. 

Por Itai Hagman (Diputado por CABA FPG/Frente de Todxs)

Redacción

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