Un Castillo plebeyo y popular para la Patria Grande

En una segunda vuelta electrizante, Perú elige este domingo presidente para los próximos cinco años. Una oportunidad que puede consagrar a Pedro Castillo al frente de un bloque nacional, popular y de izquierda, o a Keiko Fujimori como síntesis de las élites neoliberales.

Castillo recorrió los pueblos olvidados a caballo y con sombrero de ala ancha cual campesino de la Sierra.

El epílogo eleccionario en Perú llega en medio de una crisis institucional con cuatro presidentes en los últimos cinco años y una representación política astillada con 18 candidatos en primera vuelta, en la que Pedro Castillo (Perú Libre) obtuvo el 19.06% de los votos y Keiko Fujimori (Fuerza Popular) el 13.37%.

Castillo es un emergente de las protestas desencadenadas en 2020 tras la destitución del expresidente Martín Vizcarra. Y sobre todo, es referente de la huelga docente de 2017 que mantuvo en vilo durante 75 días al expresidente Pedro Pablo Kuczynski, con un grado alto de adhesión en todo el país.

Castillo también es profesor rural. Prefiere los actos públicos a los debates televisivos y el contacto con las bases al marketing político. Un día, se subió a un caballo, y recorrió regiones abandonadas por el proselitismo tradicional.

“Traigo el saludo de aquellos que no tienen voz, que están en el anonimato, que son considerados personas de tercera o cuarta categoría. Gracias por acompañarnos en este desafío. Gracias, compatriotas”, dijo.

El programa de Castillo plantea una serie de reformas audaces, claves para aglutinar adhesiones y asimismo repeler adversarios: recuperar el gas de Camisea, uno de los yacimientos más grandes de América; impulsar una asamblea constituyente; incrementar el presupuesto educativo; democratizar el ingreso a la universidad; alfabetizar a casi 3 millones de peruanos.

En cambio, Keiko Fujimori es hija de la clase política y de su padre, Alberto Fujimori, el presidente neoliberal en lo económico y autoritario en lo político de los ´90. Keiko fue candidata a presidenta en 2011 y 2016, años en los que entrenó un discurso de mano dura que ahora fue apropiado por alternativas más a la derecha.

Los pueblos originarios y el Perú profundo andino expresados en el maestro Castillo.

Keiko promete abrir PyMEs y exenciones impositivas; formalizar las relaciones laborales; otorgar créditos a comercios, subsidios a víctimas de covid y títulos de propiedad a los sin techo. Y salvar a Perú del comunismo.

“Dentro de 30 años, nuestros hijos y nietos dirán que el 6 de junio los peruanos pudieron ponerse en pie para decir no a un enemigo atroz, el comunismo, el odio de clases, el odio de razas, y los derrotamos”, expresó Álvaro Vargas Llosa, hijo del escritor, antes enemigo de Keiko, ahora aliado a ella.

De acuerdo a las últimas encuestas de opinión pública, Castillo lleva sobre Keiko una leve ventaja. Pero las encuestas no son de fiar, y Castillo lo sabe. En primera vuelta, los sondeos lo ubicaban en séptimo lugar con diez puntos menos de los que obtuvo porque, sencillamente, las empresas no contactaban con el pueblo rural al que ahora suma su apoyo la izquierda cosmopolita, para cambiar la historia de Perú. 

Redacción

Cooperativa de Comunicación Popular Al Margen

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