Con el FER los libros siguen abriendo puertas y ventanas

En medio de una pandemia que lo modificó todo, el Fondo Editorial Rionegrino (FER) renovó su impulso creativo en el 2020 para seguir andando más allá de las dificultades. Con nuevas autoridades, nombradas a mediados de julio, el organismo avanzó con la edición y publicación de libros y ya se plantea un 2021 de mucha labor.

Ejemplares de la antología de poesía «Transversal» ya se distribuyen en distintos puntos del territorio, como en El Bolsón donde los recibió la directora de Cultura, Gisela Guastavino.

Para empezar, extendió hasta el 20 de enero su Convocatoria Literaria Anual. Se trata de una convocatoria pública, abierta y gratuita, a través de la cual el organismo persigue su objetivo de editar, promocionar y difundir producciones de autores provinciales, así como también publicar materiales inéditos y de buena calidad. Las obras participantes pueden estar encuadradas en los géneros poesía, narrativa, dramaturgia (teatro, cine y títeres), ensayos y cuentos para niñas y niños.

“Fue toda una experiencia asumir el cargo en plena pandemia, en una situación y contexto que al principio fue de parálisis casi total”, dice Eliana Navarro repasando con Al Margen un particular 2020 en el cual asumió al frente del FER que estaba acéfalo desde diciembre del 2019;  por lo mismo, un primer paso fue darle curso a los proyectos que habían quedado pendientes.

“Si bien fue muy compleja la situación, por el contexto, también me sirvió para ir poniendo las cosas al día: ese momento que parecía de paráte nos sirvió para avanzar bastante en la concreción y materialización de varios proyectos pendientes, si bien queda mucho por delante el balance es positivo, más allá de que uno siempre imprime sus expectativas y viene con una potencia y ganas de hacer un montón de cosas, el contexto nos presentó esta realidad y había que barajar con estas cartas. En función de eso estoy muy contenta”.

– Contabas que sigue abierta la Convocatoria Literaria Anual del FER

-El Fondo Editorial nutre su catálogo a partir de convocatorias anuales. En 2019 la convocatoria quedó inconclusa, con lo cual en el 2020 lo que hicimos fue un apartado especial para que todos aquellos que se habían presentado en el 2019 puedan ratificar su presentación, incluso les dimos la posibilidad de actualizar sus archivos, sin que haga falta mandar los sobres nuevamente, que es algo bastante engorroso y muy costoso. En ese sentido se simplificó mucho. A ellos se suman quienes participan de la convocatoria 2020, con lo cual tuvimos una amplia convocatoria: tenemos muchos libros para analizar.

– Cómo te imaginas el 2021, por lo menos desde las expectativas y las ganas.

– Cuesta imaginarse una vuelta a la “normalidad”, es una pretensión que no va a ser tal. Nos vamos a tener que acomodar y adaptar, por un lado a lo virtual, si bien lo presencial, lo físico, lo analógico, es el objetivo fundamental y la manera de encontrarse con el otro. En la medida en que las condiciones sanitarias lo permitan quizás se va a poder empezar a hacer de manera mixta. Tengo muchas expectativas, trabajo sobra, cosas para editar hay muchísimas, escritores escribiendo también. Vamos a tener que adaptarnos a esta nueva realidad en la que nos estamos introduciendo.

-En el trazado de objetivos del FER mencionabas la necesidad de promover la formación en términos de literatura creativa.

-Entre lo que teníamos pensado están las becas de formación. La idea es convocar a escritores jóvenes, o que están comenzando, y promover la formación en escritura creativa, lo que a la vez redunda siempre en una mejor calidad de los contenidos que se editan. Para mi es importantísima la formación y constituye una pata fundamental del proyecto que presenté. Vamos a ver cómo se instrumenta. La idea original era realizar reuniones en una ciudad  de la provincia con una serie de escritores -seleccionados por concurso a partir de sus borradores o bosquejos de obra- con un tallerista que sea un escritor de referencia en cada uno de los géneros. Es algo que me interesa realizar, pero hay que ver si las condiciones sanitarias permiten que esos encuentros sean presenciales, sino serán virtuales.  

Gustavo Verussa recibe los ejemplares de su libro de narrativa Un hombre invisible, que acaba de publicarse.    

Impulso regional

La escritura no reconoce fronteras, pero  lo cierto es que sí es posible cierta identidad regional, atisbos del territorio desde el cual se produce  y la posibilidad de generar entramados que den fuerza conjunta. En ese sentido, la naciente Red Patagónica de Fondos Editoriales que menciona Eliana Navarro suma perspectivas. 

“Tuvimos una reunión y estamos pensando en la segunda Feria Patagónica del libro y de artistas y autores patagónicos. Estamos muy embarcados en eso: una cosa es un Fondo provincial y otra son seis Fondos que permiten armar una verdadera red que sirva no solo para aprovechar los recursos materiales sino humanos: los canales de difusión, la distribución de los materiales, veo mucho potencial”, dice Eliana y adelanta que la feria se está pensando para mediados de abril. “Ya está definido que va a ser virtual, pero estamos pensando en la materialización de un libro digital y físico con autores de todas las provincias de la Patagonia. Es un trabajo conjunto muy prometedor, interesante.  Seguir desarrollando y construyendo esa red es muy importante en términos de región, con características y potencialidades comunes, eso va camino a fortalecerse”.

La materialización es bien concreta: en el 2020 se publicaron una serie de libros que ya están circulando o a punto de salir de imprenta: Trasversal (que reúne 36 voces poéticas de mujeres de la provincia, compilada por Graciela Cros de Bariloche), Por senderos no pisados (antología de poesía joven rionegrina, compilada por Gustavo Roumec, de Viedma), «El León del Don Bosco, crónicas de un club de barrio» (texto de José Quiñones, de Cipolletti, que narra la historia del Club San Martín de Cipolletti), Un hombre invisible (Premio narrativa 2018. Cuentos de Gustavo Verussa, de Dina Huapi), La obstinada brisa del tiempo (libro de cuentos de Sergio Petriw, de Bariloche, que fue seleccionado por jurado en 2018) El algoritmo del monstruo (libro de cuentos de Cristian Nuñez, de Cipolletti, que fue premio de narrativa 2018) y Dañar informando. Hantavirus en el paralelo 42 en el verano 2018/19 y la incidencia del tratamiento en medios (de Adrian Moreno, de El Bolsón).

En total siete obras que el FER logro sacar a la luz. “Son autores y autoras que hace bastante están esperando por esto y poner a circular esas obras me parece buenísimo. Es un gusto para mí editarlos y que salgan a la calle para ser leídos”, señala Eliana y detalla que en este momento ya están trabajando sobre cinco títulos más y esperan para marzo tener los resultados de la convocatoria 2020 y llevar adelante el trabajo para el nuevo catálogo de libros.

-Otra pata importante que mencionabas, y pensando en todas estas producciones, es la del acercamiento de los libros a los potenciales lectores. En ese sentido señalabas un trabajo importante con las escuelas.

-Estuvimos trabajando con el Plan de Lectura de Río Negro e hicimos un acuerdo que vamos  a materializar pronto y es entregar libros editados por el FER a todas las bibliotecas de las escuelas de la provincia. En una primera instancia se trata de siete títulos: cinco de narrativa, uno de poesía y uno de historieta. Esto sería como una punta del iceberg, una manera de empezar a abrir los canales y naturalizar  que el FER tiene que estar presente en las bibliotecas escolares. Eso como puntapié inicial  para luego hacer un abordaje más específico de lo que tiene que ver con la literatura rionegrina, no se trata de dejar los libros e irse sino pensar con los mediadores de lectura, con los bibliotecarios, con los docentes, qué significan estas voces, estos autores. Qué implicancias tienen en los lectores, cómo se entraman  culturalmente, leer a los propios. Por eso me interesa tanto afilar el ojo a la hora de editar y hacer contenido que esté bueno y realmente produzca esas trasformaciones personales.

Por Violeta Moraga

Cooperativa de Comunicación Popular Al Margen