El transporte como derecho humano fundamental

Entrevista Guillermo Navarro, presidente del Centro de Estudiantes ESRN n°5 y miembro de la Multisectorial por el Transporte Público en Bariloche.

El aumento del boleto repercute en la deserción escolar secundaria. Foto: Euge Neme.

Tener dieciséis años y participar activamente en política es una actividad notable, en tanto que requiere de valor y agallas. “El estado debe garantizar en sus tres niveles el acceso a un transporte público, eficiente y diferencial para lxs usuarixs que lo precisen, porque es un derecho humano trascendental” sentencia Guillermo Navarro, recién salido del aula y mate por medio. Mientras me cuenta sobre las consecuencias negativas de la reelección de Gustavo Genusso en la intendencia barilochense, del fraccionamiento que sufre el peronismo y el desvío de fondos públicos en obras improductivas como la ecotasa, me explica que el boleto estudiantil es una victoria conquistada en 2012 por la Coordinadora de Escuelas Secundarias, que nuclea a escuelas de Bariloche y Dina Huapi, ordenanza que fue ratificada y aprobada en 2018. “el 01 de octubre es la audiencia pública para aplicar el aumento en las tarifas a $41. Ya con el pasaje a $27 hay gente que tiene que caminar, con este aumento no me quiero imaginar”. En el marco de una crisis económica, política y económica a nivel nacional, la empresa Mi Bus es la única prestadora del servicio público de transporte en una ciudad de más de cien mil habitantes, y este ajuste afectaría negativamente el bolsillo de lxs usuarixs. ” Hubo aumentos del 1000% entre 2005 y 2017. Mi Bus es una empresa monopólica que no cumple con las frecuencias o las recorta, y las medidas del municipio sólo favorecen a la empresa. Realmente es absurdo. Veo como se le pone la cara a la gente cuando no tiene para un boleto y es indignante” dice con suma preocupación Guillermo Navarro.

Desde la Multisectorial por el Transporte Público en Bariloche advierten las consecuencias que pueden tener estos aumentos en caso de ser aplicados. En principio que la gente deje de utilizar los servicios de transporte, luego tener que elegir si comer o viajar en colectivo, y en tercer lugar trasladar el foco del conflicto hacia estudiantes y usuarixs, cuando en realidad es responsabilidad de la empresa y el municipio. “el municipio y la empresa dicen que los aumentos en la tarifa son por los boletos subvencionados. Lo que hay que discutir no es si los pibes que vamos a la escuela somos los culpables. El problema es que si aumentan el boleto puede que no nos afecte a nosotros, pero si a nuestras familias, y eso nos afecta directamente. Los fines de semana tenemos que pagar el pasaje normal, y no dejamos de ser estudiantes sábados y domingos” y también agrega “hay muchxs pibes que a veces no comen en sus casas, y lo único que comen es un té y un pancito en la escuela. Un pibe con hambre y con un boleto estudiantil recortado es un pibe que no va a la escuela, y lo que necesitamos más que nunca es que vaya

Terminando la entrevista, Guillermo se pregunta hace cuanto que Gustavo Genusso no viaja en colectivo. Yo no sé qué responderle, porque no lo vi nunca en ninguno de ellos.

Por Michal Hynst

Equipo de Comunicación popular Colectivo al Margen