La historia es nuestra, la hacen los pueblos

El 11 de septiembre se cumplen 45 años del nefasto golpe de estado al pueblo chileno, liderado por el General Augusto Pinochet para dar por tierra al Gobierno socialista de Salvador Allende y la Unidad Popular.

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La experiencia chilena al socialismo por la vía democrática.

Se inauguraba aquel fatídico 11 de septiembre de 1973, uno de los periodos más oscuros de la historia chilena.

Salvador Allende fue primer presidente socialista elegido democráticamente en el mundo y su gestión se caracterizó por abanderar proyectos como la Nacionalización de la minería del cobre y la banca, la Reforma agraria y Reformas sanitarias, educativas y sociales, como la gratuidad en el acceso a la universidad, acto que llevó a que el número de estudiantes universitarios creciera un 89% entre 1970 y 1973.

El de Chile constituye uno más de la serie de golpes de estado que se sucedieron en América Latina en las décadas del 60 y 70 en un intento de frenar los cambios que se venían produciendo.  La política intervencionista de Estados Unidos en la región quedó en evidencia a través de los diferentes documentos que han sido desclasificados. En el caso de Chile, los documentos de la CIA, el Pentágono, el departamento de Estado y el FBI señalaron que desde la elección de Allende en 1970, el entonces presidente Richard Nixon autorizó al director de la CIA, Richard Helms, a socavar al gobierno chileno “por temor a que el país se convirtiera en una nueva Cuba”.

Así, la crisis política, social y económica fue quebrantando al gobierno de Allende y culminó con la intervención directa de las Fuerzas Armadas dirigidas por sus más altas autoridades. De esta manera, luego de bombardear La Moneda y declarar el estado de sitio se constituyó una Junta Militar de gobierno. La misma permaneció con Pinochet a la cabeza en el país por 17 años.

A lo largo de este oscuro periodo se cometieron sistemáticas violaciones a los derechos humanos, se limitó la libertad de expresión, se suprimieron los partidos políticos y fue disuelto el Congreso Nacional.

El Estadio Nacional, en Santiago de Chile, se convirtió en el mayor campo de detención y tortura de la salvaje dictadura de Augusto Pinochet.  Allí, miles de personas fueron prisioneras, torturadas y muchas asesinados, entre ellos el cantautor Víctor Jara.

“Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”, fueron algunas de las palabras de Allende en el último comunicado que trasmitió desde La Moneda, antes de perder la vida.

El escritor Gabriel García Márquez diría tiempos después: “Ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo y que se quedó en nuestras vidas para siempre“.

 

 

Por Violeta Moraga

Equipo de Comunicación popular Colectivo al Margen