Campesinos de todo el país marchan al despacho de Etchevehere

Pequeños y medianos productores protestarán en la sede de Agroindustria para que sea restituido el Monotributo Social Agropecuario. Dialogamos con la Nelson Rasini de la UTT, que en Bariloche se concentrará en la secretaría de Agricultura Familiar.

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Productor de la agricultura familiar de Villa Llanquín. Foto: Gentileza Chino leiva.

A diez años de la 125 y una semana después del verdurazo en la puerta de la Sociedad Rural Argentina, las políticas del gobierno del presidente Macri lograrán reunir este jueves en las escalinatas del ministerio de Agroindustria a la Federación Agraria con la Unión de Trabajadores de la Tierra, pasando por el Mocase, ATE y el MTE, entre otras organizaciones.

En Bariloche, la protesta tendrá lugar frente a la secretaría de Agricultura Familiar, dependencia que prácticamente ha sido desguazada con el cierre de programas y el despido de 500 trabajadores desde diciembre de 2015.

Los pequeños y medianos productores exigirán, centralmente, la restitución del Monotributo Social Agropecuario que a partir de enero será sustituido por el Monotributo Social del ministerio de Desarrollo. La diferencia entre uno y otro, es que ahora los beneficiarios deberán hacerse cargo del 25% de su costo.

Además, las organizaciones campesinas demandarán políticas de financiamiento para evitar su extinción, el empobrecimiento de los pueblos, la extranjerización y concentración de la tierra.

Nelson Rasini, referente de la Unión de Trabajadores de la Tierra en Bariloche y Río Negro, dialogó con Al Margen sobre la situación de los 2500 productores de la provincia que fueron muy afectados por la apertura a la importación de alimentos y productos agrícolas.

– ¿Cómo definirías a la política agraria del Gobierno?

-Como la de un modelo productivo que prácticamente desconoce a los pequeños y medianos productores. No es nuevo, viene de gobiernos anteriores.

– ¿Cuál es el sello Cambiemos?

-Una política que desfinancia a la secretaría de Agricultura Familiar, que generaba políticas orientadas a los campesinos, y una norme transferencia de recursos a los grandes productores.

-La eliminación de retenciones…

-Claro, e impuestos y arrendamientos cada vez más altos para nosotros.

– ¿Cómo incide esta realidad en lo cotidiano?

-A la gran mayoría de los productores del valle, por ejemplo, no se le reconoce el real precio de la producción que, en gran parte, llega a las principales ciudades de la provincia y los comercios de la región sur. Hay una disociación muy grande entre lo que gana un productor y el precio de venta al público.

– ¿Por ejemplo?

-En Bariloche debemos estar pagando el kilo de acelga entre 35 y 40 pesos, y los productores reciben entre 2,5 a 3 pesos el kilo. Esa diferencia se la quedan los intermediarios.

– ¿Quiénes serían?

-Empresas de transporte, La Anónima, Carrefour; en Bariloche Supermercado Todo.

– ¿Y los costos de producción son altos?

-Muchos están dolarizados, pero también la mayoría de nosotros pagamos enormes sumas de dinero por arrendar la tierra. Los altos impuestos lleva a que muchos dueños, como ser granjeros o chacareros del valle, terminen vendiendo su parcela e, incluso, terminen siendo empleados de las empresas que comercializan alimentos.

-A partir de la devaluación, el gobernador Weretilneck manifestó expectativas favorables por el alza en los ingresos que pudiera generar la exportación de frutas.

-La devaluación no termina beneficiando a los productores. Al contrario: nos condena en lo impositivo por la valuación de la tierra.

 

 Por Pablo Bassi

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen