Represión sin eufemismos

Crónica de la represión desatada en Bariloche a causa de la detención del Lonko Facundo Jones Huala. Balas de goma, corridas y nueve personas detenidas como saldo.

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Detenciones arbitrarias en la represión destada en bariloche. Foto: Alejandra Bartoliche.

Ayer a la mañana un grupo de diez personas mapuche y no mapuche esperaban afuera de las instalaciones del Juzgado Federal de nuestra ciudad la emisión de algún tipo de comunicado oficial prometido por el juez Ricardo Villanueva que diera cuenta del veredicto tomado en relación al pedido de extradición del Lonko Facundo Jones Huala detenido hace más de un mes en el penal de Esquel.

Alrededor de las diez y media llegaron de distintos lugares integrantes de la PSA que a través de movimientos entraron y salieron del Poder Judicial advirtiendo, porque la memoria de las corridas suele funcionar así, a los que allí estaban, que se iniciaría una nueva cacería.

Algunos de los que esperaban afuera comenzaron a discutir con los agentes, y es cierto que en el alboroto se tiraron piedras en dirección a una de las ventanas del edificio público. Como a la espera de que esto sucediese aparecieron el doble de agentes de los que hasta ese momento se podían haber contado. En respuesta a las piedras de la ventana, llovieron balas de goma. A un público, que a diferencia de ellos que se reproducen como el hambre estos días, seguían siendo los mismos diez que en el inicio de esta crónica se contó. Entre estas personas había mujeres, niños y hombres. Como en las balas y la avanzada no había distinción de destinatarios así como tampoco pedían huellas digitales sobre quién había tirado la piedra, la gente comenzó a correr. La escena recorrió la calle San Martín y se trasladó hasta el Lago Nahuel Huapi que nuevamente fue escenario de la arbitrariedad estatal cuando oficiales tiraban al suelo a dos compañeras partiéndole los dientes a una de ella. La corrida duró pocos minutos. Es lógico en una proporción de cuarenta armados contra seis con kultrunes.

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Policias armados contra madres y niños. Foto: Alejandra Bartoliche.

“Se realizó una reducción de los revoltosos” dijo uno de los jefes de la PSA. Eran seis los detenidos en primera instancia. Diana Cifuentes compañera de Derechos Humanos de El Bolsón, Romina Jones quien estaba filmando los hechos a quien le lastimaron su boca, Fausto Jones que corrió pese a las prescripciones médicas que tiene a cuestas por el coagulo en la cabeza producto del tiro a sangre fría en la represión de enero al Lof Cushamen y Mateo Oviedo, Rodrigo Antimil y Santiago Jones que fueron tirados al piso por más de veinte efectivos.

Durante más de cinco horas no se supo en qué estado estaban, circulaban fotos de caras con sangre, de miradas de miedo. La abogada Marina Schifrin llegó al lugar para representar a las personas detenidas “En el juzgado federal de Bariloche no hay garantías constitucionales” dijo.  Sin realizar ninguna comunicación y por orden del fiscal, las personas detenidas fueron trasladadas a las celdas ubicadas en el predio del Aeropuerto Internacional de Bariloche donde permanecieron incomunicados y sin la atención médica correspondiente hasta pasadas las 16 horas.

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Nueve detenidos y detenidas, el saldo de la represión. Foto Alejandra Bartoliche.

En el transcurso de la tarde se detuvieron a tres personas más siguiendo el mismo procedimiento, ahora sin siquiera tener la posibilidad de inculparlos por daños agravados dado que se los llevaron cuando prendían cubiertas para visibilizar el corte de la calle San Martín.

Hoy, martes primero de agosto la abogada presentó el pedido de excarcelación inmediata para las personas detenidas ya que no tienen ni pruebas ni causas precedentes para que permanezcan privadas de su libertad.

Habrá que esperar los tiempos de la justicia, los intereses de los poderosos y la orquestación mediática de los hechos para ver qué se resuelve.

En esta coyuntura habrá que ser muy inteligentes, entrenar la mirada para leer entre líneas, permanecer inmutables frente a las tentadoras ofertas de establecer buenos y malos. La criminalización de la protesta se ha vuelto moneda corriente en nuestro país. La historia se repite si no se la denuncia. Según la época se construyen adjetivos y conceptos para establecer quiénes son “aquellos” diferentes a un “nosotros homogéneo”. Es así como en los titulares de los últimos meses los medios hegemónicos que llamaban subversivos y asesinos a jóvenes de los setenta, o que hoy nombran como provocadoras o atrevidas a nuestras pibas asesinadas, o no dudan en fundamentar la baja de imputabilidad para “corregir el rumbo” de jóvenes que el propio sistema moldea y expone; Han asumido el rol de catalogar y profundizar un sentido común  para que se asocie al Pueblo Nación Mapuche como un todo homogéneo y terrorista que debe ser “reducido”.

Que las discusiones se den en la calle, en las asambleas, en los plenarios, en las oficinas, en las escuelas, en los bares, en los asados. Así antes de escribir titulares tendenciosos o de mirar para otro lado esas voces encuentran a muchos y muchas unidos y organizados.

 

Por Mariel Bleger

Equipo de Comunicación Popular Colectivo AL Margen

 

Fotografías: Alejandra Bartoliche

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