¿Aggiornándose a la cárcel? Una escuela que se acomoda al ritmo carcelario

Una “nota múltiple” con fecha 16 de diciembre de 2016, dirigida a los supervisores de escuelas para adultos fue todo el diálogo previo a la implementación de los nuevos CEPJAs (Centros Educativos para Jóvenes y Adultos) para las escuelas secundarias en cárceles de la provincia. Allí se les informó a los directivos que a partir de este año dejarían de funcionar los CENS (Centro Educativo de Nivel Secundario) en contextos de encierro, para implementarse el sistema copiado del exitoso proyecto boliviano para zonas rurales.

 

reportaje-penal-bariloche-por-mateo-silva-rey-junio-2016-6Las miradas se cruzan entre ejecutar un proyecto que permita sostener la matrícula en la cárcel y otras que aducen que la escuela perdería capacidad de defender el derecho a la eduación. Desde el gobierno defienden este proyecto por su capacidad de agilizar trámites para la inscripción y permanencia de los estudiantes con mayor flexibilidad. Para los trayectos de las personas detenidas, -según remarcó el Secretario de Educación, Juan Carlos Uriarte- los CENS tienen una estructura rígida que sólo da lugar a la inscripción a principios de año y la acreditación de contenidos luego del año entero. La propuesta central de los CEPJAs es un dispositivo que acredita contenidos cuando el estudiante lo solicita, a partir de que completa los ejercicios de los cuadernillos y con el acompañamiento del docente, lo cual permitirá, según explicó el Secretario de Educación, sostener con más facilidad la matrícula estudiantil. A su vez, los estudiantes podrán no asistir a clases si necesitan dedicarle tiempo a los juicios o por otras circunstancias que el ritmo carcelario dicte.

Con la misma línea que el Secretario de Educación entrevistamos también a Cecilia Martínez, Referente Educativa del Penal Nº3 de Bariloche desde hace dos años. Martínez también sostiene que los CENS tienen una estructura rígida que no puede afrontar las vicisitudes del contexto carcelario. Sin embargo los números para analizarlo son complejos, porque el CENS en Bariloche sólo tiene dos años y subió la matrícula de secundaria de 3 a 30 de 2015 a 2016. El número que le preocupa a la Referente Educativa es el de finalización del año, que quedó a la mitad.

Según comparaciones con escuelas del resto del país, esto podría ser normal, pero Martínez dijo sobre esta merma: “No sé si es lo normal, a mí me parece que una persona que se fue de traslado, o después volvió, o una persona que estuvo en Roca hasta octubre y vuelve a Bariloche y los programas a veces no coinciden, están perdidos en las clases, además que el tema de los pases sea tan dificultoso, hace que la persona termine desistiendo y no estudie”.

Según el Secretario de Educación, quien fue director de un CENS con anexo en el penal de Lamarque y maneja más fuertemente la información de las escuelas del Valle, adujo no estar tan al tanto de la situación en Bariloche, donde “probablemente sea diferente a lo que sucede en el resto de la provincia”. Según la referente educativa, Cecilia Martínez, este año Bariloche empezaría las clases con una demanda de 70 alumnos entre primaria y secundaria, lo cual sería un récord, ya que el penal cuenta con unos 100 detenidos.

Entrevistamos también a dos referentes para comprender el análisis en términos provinciales: Alicia Shiuma, directora del CENS Nº 9 a cargo del ex anexo en el penal Nº3 de Bariloche y a Nancy Rodríguez, vicedirectora  del CENS que tenía su anexo en el Penal Nº2 de Gral. Roca. Ninguna de las dos habló en contra de la posibilidad de flexibilizar los ingresos pero sí hablaron de la organización y horarios de los anexos. En el caso de la escuela de General Roca, Rodríguez planteó que justamente su cargo fue creado para sostener los anexos del CENS, que además del Penal provincial de Roca, tiene a su cargo la secundaria en la cárcel federal Nº5. Un argumento que va a contracorriente del planteo de Uriarte, quien sostuvo que la diferencia de turnos era un inconveniente.

Lo llamativo es que Roca, uno de los ejemplos puestos por el Secretario como ejemplo de deserción, tiene una caída relativamente baja según explicó la vicedirectora. En el primer año llegan normalmente al 50% de deserción al finalizar el trayecto, cuestión que resulta una invariante de la mayoría de las escuelas tanto de contextos de encierro como afuera. Mientras que en segundo y tercer año, cuando los estudiantes se estabilizan más en la escuela, no tienen desgranamiento de su matrícula, o sea que terminan los mismos que empiezan.

 ¿Una institución dentro de otra o una relación interinstitucional?

En los últimos 15 años las escuelas en contextos de encierro de todo el país vivieron un profundo proceso de crecimiento. Posicionar la escuela frente a la cárcel fue un tema hecho a medias. La idea de que la escuela está no sólo materialmente dentro de la cárcel sino que jerárquicamente depende de ésta, es un problema en pugna. Sus objetivos son diferentes –al menos en Argentina- y los modos de producción de subjetividad (o sea qué se busca formar en los sujetos) es muchas veces opuesta.

Mientras la cárcel individualiza para controlar, la escuela busca fortalecer al individuo en sus relaciones. Si la cárcel intenta modificar conductas mediante premios y castigos, que en general es para gobernar “y que no molesten”, la escuela apunta a grandes rasgos a recuperar las fortalezas de los sujetos, y así podríamos seguir mucho más. La disputa de sentidos institucional se traslada a las luchas por los espacios, por los horarios y tiempos de estudio, a la forma de resolver los problemas, etc. En eso el rol de los directivos es crucial, porque al debatir con una institución tan jerárquica como la cárcel, los postulamientos deben hacerse de par a par.

Institucionalmente los CEPJAs parecieran tener dos debilidades: se borra totalmente la figura del director por la del “coordinador” (ponderado según la Resolución provincial con el mismo sueldo que un preceptor), quien difícilmente –y dependerá mucho de su preparación previa- pueda sostener esta relación de paridad. A su vez, su planteo flexible tiene un doble filo: dar lugar a acomodarse a los problemas típicos de la cárcel es también ceder y naturalizar el funcionamiento carcelario. La escuela en contextos de encierro de los últimos años en Argentina acompañó los movimientos de transformación que mejoraron algunas condiciones de vida en la cárcel. Flexibilizarse acríticamente es también ceder y dejar ser.

Sacarse de encima directivos

Para Alicia Shiuma, directora del CENS Nº9, los CEPJA resultan una propuesta de ajuste de personal y de opciones de crecimiento. En el caso de Bariloche se solicitaba desde sus comienzos (2015) un cargo de vicedirector para sostener el trabajo de coordinación administrativa y pedagógica del anexo en el penal Nº3. Para ella era un momento de quiebre, ya que era inminente la apertura de otro turno y eso sí o sí implicaba otro directivo y más docentes como ocurría paralelamente en Roca donde ya había sido designada una vicedirectora. Para Bariloche ya fue designada una Coordinadora del CEPJA, Laura Benítez, quien trabajaba en la Supervisión de Adultos relacionada a la escuela en el Penal.

Shiuma repite “el CEPJA elimina profesionales de la educación, como el ETAP, el Maestro de Apoyo, el psicopedagogo, etc.”. Estos cargos nunca funcionaron concretamente en la escuela en contextos de encierro, sin embargo –explica la directora-, son parte de la reglamentación y es responsabilidad del director seguir exigiendo su existencia.

Para Cecilia Martínez los CEPJAs serán una fuente de creación de nuevos empleos docentes. Además del cargo de Coordinador, que trabajará en conjunto con el Referente educativo, la diferencia en las horas generaría más plantel. Asimismo rescató que en Bariloche se mantendrá el cargo de la Maestra de apoyo, un rol necesario para acompañar dificultades de individuales o a los estudiantes de la Casa de Pre-egreso.

En celda propia

Hasta ahora el formato CEPJA se implementó sólo en zonas rurales de Río Negro. Mientras esta nota sale en la web, unos 200 estudiantes en la provincia estarán recibiendo los nuevos cuadernillos modulares con los contenidos a trabajar y hay divergencias entre algunos puntos escritos y lo que dicen sus referentes. Según el documento enviado desde el Ministerio el docente a los supervisores provinciales en diciembre, el docente en el CEPJA “No da clase”, sólo guía y realiza una tutoría, con lo que se pierde el rol creativo del mismo. El estudiante no tiene obligación de ir a clases ya que, según este documento, habría un supuesto aumento de personas que solicitan “trayectos individuales para realizar en sus celdas“. Si comprendemos un poco la realidad carcelaria, esto puede suceder con algunos, pero no son nunca la mayoría. Los pocos que podrían pedir esto son individuos con condiciones previas para hacerlo (la edad, estudios previos, otros trayectos educativos, etc.) o que son los pocos que están encerrados en celdas más cómodas. También es posible que a otros se les dificulte cursar con el resto de la población por los problemas personales, pero esto ya está contemplado en la división de cursos, de turnos, etc. Usar esta posición para justificar el uso de los cuadernillos y el cambio del rol docente en conjunto con la forma de sociabilidad del aula, podría ser un agiornamiento a los dictámenes de la lógica carcelaria.

La escuela justamente es la única posibilidad que se ha podido generar hasta ahora para encontrar un tipo de sociabilidad diferente a lo que presenta la cárcel, y permite un diálogo entre detenidos que va más allá de las “charlas carcelarias”, en general tendientes a viciarse de los problemas de la cárcel misma. Hablar de la cárcel es “hablar de otra cosa”. Apuntar a las trayectorias individuales, en celda propia, atenta al proceso educativo socializador por excelencia.

Sin embargo, desde la oralidad de la entrevista, la referente educativa Cecilia Martínez –en sintonía con Uriarte- sostiene otra cosa: “No es semipresencial, eso lo quiero aclarar. La presencialidad se pide y se exige. Lo que sí se contempla cuando los chicos están en juicio, y sobre todo la escuela a la mañana”.

Los interrogantes apuntan ahora a la implementación, que tiene olor a improvisado. La resolución provincial que estipula el cese de actividades de los anexos de los CENS en los cinco establecimientos penales de la provincia y organiza en inicio de los CEPJAs, se aprobó sólo un mes antes del comienzo de clases, el 10 de febrero del 2017. El gobierno oficializó así este enorme cambio que, por los contradictorios lineamientos que presenta, podría correr el peligro de quedarse atrapado en las lógicas carcelarias.

 

Por Fabián Viegas Barriga

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

 

 

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