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Sabelo, somos muchxs

El sábado 11 de febrero miles de personas marcharon por las calles bolsoneras con consignas cristalinas: EL AGUA ES VIDA, EL AGUA SE DEFIENDE, NO AL LOTEO. En esta oportunidad, los políticos y empresarios que hablan del “progreso” están intentando generar un proyecto inmobiliario conocido como “Laderas” dentro del Área Natural Protegida Cumbreras de Mallín Ahogado. Un proyecto más que busca llenar de billetes los bolsillos extranjeros y deshidratarnos a nosotrxs.

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Foto: Mateo Silva Rey

Un payaso con un carrito cargado de botellas de agua daba vueltas por la marcha al grito de “agua agua, vendo agua”. De pronto nos ve que estamos tomando mate y se acerca con una simulada hostilidad “¿no tendrás agua ahí adentro no?”, como queriéndonos decir que ese era su negocio y si querías agua tenías que comprársela a él. Una mujer disfrazada, con una botella de plástico en la mano que contenía un fondito de agua, pasa al lado nuestro diciendo, con exultante ironía, “¡mira cuanto me queda, mira todo lo que tengo!”. Un grupo de pibes arrodillados en medio de la marcha fingen aspirar con sorbetes agua de los charcos para calmar su sed. Imágenes futuristas (y no tanto) de una marcha que buscó ser masiva, popular, pacífica, festiva y que lo logró.

A las 18hs por medio de megáfonos y el boca en boca, la multitud rodeó la laguna artificial de la plaza central y con aplausos, silbidos y tambores, cantaron: “no se vende, el agua se defiende” para darle inicio y sentido a este encuentro en El Bolsón.

Después las personas se fueron acomodando en la calle y marcharon tras la bandera de “Soberanía Popular”. Nos acercamos a sus referentes, y Laura, que sostenía la bandera, nos regaló en unos minutos una lección de organización popular. Le preguntamos el motivo de su presencia.

En lo personal vivo hace 8 años en El Bolsón, y siempre me sumaba a las marchas. Y ahora me sumé al acampe y a las asambleas más activamente. Estoy en un grupo que se llama Territorio, que es una comisión que surgió a partir de diciembre del 2016 en la que recorremos los barrios contando a las personas lo que sucede, casa por casa, tratando de democratizar el acceso a la información. Porque hemos vivido mucho tiempo engañados sin saber lo que pasaba, creyéndole a las radios oficiales y a la televisión. Y ahora es como que pudimos romper ese cerco mediático, primero nosotros mismos participando, y después tratando de acercarnos a los pobladores, principalmente a los que están en las zonas más marginales de El Bolsón, que no tiene acceso al agua nunca, ni acceso al gas, ni a cloacas, y casi ni acceso a la educación. Entonces por ahí lo que estamos tratando de hacer es empoderarnos como pueblo, y empoderarse es tener acceso a la información. Y queremos seguir luchando, porque esta lucha no se gana ni hoy ni mañana.

¿Sentís que los medios tuvieron que hablar de esto porque no les quedó otra frente a la movilización masiva de enero?

Los medios se vieron obligados a hablar de esto. Estaban acostumbrados a sectorizarnos, fragmentarnos, decían que esto era una lucha de los hippies, pero nosotros hemos logrado construir y reconstruir lazos con los pueblos originarios y con los sectores populares que acá en El Bolsón son llamados los paisanos, entonces ahora no pueden decir más que son los hippies o los paisanos brutos, o los negros de mierda, o los indios terroristas. Ya no pueden separarnos porque nos volvimos a unir. Rompimos la sectorización y a los medios no les quedó otra que hacer visible esta lucha.

¿Cómo se logró esa unión entre sectores?

Para lograr eso, cada uno tuvo que romper con sus prejuicios, y poder ver al otro como un otro legítimo. Partiendo de eso, de reconocer que somos prejuiciosos a veces, y que hasta quienes nos creemos progresistas a veces juzgamos a nuestros compañeros y las luchas de otros. Y ahora aprendimos a reconocernos y a revalorizar la lucha de otros y a rememorar la lucha histórica que es la asamblea del agua y la tierra que viene ya hace 13 años en El Bolsón.

¿Qué lectura hacen sobre los políticos que votamos para que representen los intereses del pueblo y terminan siendo empleados de los empresarios transnacionales?

Estas personas vienen comportándose así desde hace mucho tiempo en El Bolsón, pero también en la Argentina y en especial en la Patagonia. Desde la conquista del desierto, después en la época de la Patagonia Trágica como patrones de estancia, que no reconocen los derechos de nadie, y ahora desde las instituciones gubernamentales. Para nosotros son lo mismo, siguen teniendo el mismo tipo de conducta en donde los demás no podemos decir nada y ellos porque están en el poder pueden hacer lo que quieran.

La marcha estaba caminando así que dejamos que Laura siguiera con la tarea de cargar la bandera. Una mirada circular sobre la calle hacía que posaras los ojos sobre personas que estaban disfrazadas de gotas de agua, otras que tenían gotas pintadas en la cara, carteles en los que se leía: “Dis is no Lewisland”, “Esta gestión municipal deshidrata”, “Las mujeres, el agua y la tierra no son mercancías”, “NO es NO”, “Sabelo, somos muchxs”, o “Defender el territorio no es terrorismo”. Al ritmo de tambores se acercaba otro grupo y hasta un auto con un disfraz amarrillo de topadora desfilaba por la calle. Una marcha con identidad local.

Mientras caminábamos nos acercamos a otrxs vecinxs para conocer los motivos de su presencia en la marcha. Ana y Diego, dos turistas de Mar del Plata, nos dijeron que estaban de vacaciones, de mochila, y que pasaron por el acampe. Ana nos comenta que llegaron a fines de enero y vinieron a la marcha para defender el agua. Marian de Bariloche, compañera de Mala Junta – Patria Grande, nos cuenta que viajó a El Bolsón “porque creo que hay que defender los bienes comunes y todos los derechos que nos están arrebatando”. Lucho, vendedor de la revista Al Margen, nos dice que vino a El Bolsón a “apoyar nuestro objetivo común que es que se vaya Lewis, o que por lo menos no tenga libre el camino para hacer lo que quiera”. Santiago, un vecino autoconvocado, nos cuenta que se acercó “para defender el agua y porque reúne a la gente más linda, que piensa, hace y cuida”.

Cuando les preguntamos cómo se logra defender nuestros bienes naturales y frenar el avance de estos proyectos inmobiliarios que van contra los intereses del pueblo, la respuesta fue una: con unión, luchando, encontrándose en la calle.

Finalmente les preguntamos qué adjetivo o calificativo le pondrían a lxs políticxs que votamos para que representen al pueblo y que terminan como empleadxs de empresarios y nos contestaron: “vende patria”, “gato”, “turros, con dobles erre”, “caraduras, pobres infelices”. Diego, de Mar del Plata, nos miró y se contuvo: “no puedo decirlo”.

 Mágico y natural

La vuelta fue larga. Cuando llegamos al acampe la marcha se fue deteniendo. Los tambores sonaban lindo y las personas bailaron con ganas durante unos minutos. Luego se realizó un abrazo simbólico al acampe. Mientras, pudimos conversar con Gustavo Jaime y Jorge Leivica de la Asamblea de este pueblo de la comarca que a través de sus publicidades oficiales se autoproclama como mágico y natural.

¿Cómo está el proyecto de Laderas?

Gustavo: El proyecto tiene una cautelar de no innovar por los jueces Emilio Riat, Carlos Rinaldis y Gregor Joos que reafirman el viejo amparo del 2012. Este Intendente pasó por encima de ese amparo llamando a audiencia pública y pidiendo una cantidad de cosas que no podía hacer. Ahora, después de la marcha del 7, se logró la cautelar que decía no innovar y buscaba respetar el viejo amparo y que no se podía hacer ningún trabajo ahí hasta que lo vea la justicia, porque todavía las tierras donde se quiere hacer el loteo están en discusión si fueron compradas de buena fe o no. A partir de ahí, todo lo que vino después viene con ilegalidades varias.

¿Qué lectura hacen respecto de la alianza que hay entre funcionarixs y empresarixs para pasar por encima de los intereses populares?

Gustavo: La lectura es que nuevamente la aristocracia económica del país, de Latinoamérica y del mundo se está organizado para quedarse con todo. Básicamente ellos ven al mundo desde una manera egocentrista, desde su capacidad financiera, y están organizando todo: las leyes, los tratados, los gobiernos, los funcionarios que van poniendo que son funcionales a ellos, para generar una economía que les permita tener negocios gigantescos y dejando a la gente con lo mínimo, de empleados.

Jorge: Esto no es historia nueva. Desde antes de los pueblos originarios que ya se organizaban los gobiernos para destituir o para hacerse de las tierras.

Un joven pasa por adelante nuestro con una remera que dice: “Hagamos el amor y no el loteo”. El espíritu festivo, creativo y rebelde estuvo siempre presente a lo largo de la marcha.

Un grupo de mujeres y varones juntaba firmas. Nos acercamos a preguntarles para qué estaban realizando ese trabajo. Nos contaron que la propuesta de las firmas era para acompañar una nota al Gobernador en donde se le pide:

  1. La restitución del Centro de Esquí del Cerro Perito Moreno a su legítimo dueño;
  2. La restitución de las tierras que fueron concedidas a Mirta Soria y luego malvendidas a Maximiliano Mazza para la especulación inmobiliaria;
  3. La elevación a la Legislatura del Proyecto de Ley para aprobar el Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos realizado en el año 2015 y la derogación del artículo 20 de la Ley Q N°4552 Ley de Bosques Nativos;
  4. La recuperación de nuestra soberanía haciendo cumplir la apertura del camino de acceso público a Lago Escondido;
  5. Garantizar la vigencia de la Ley de Tierras e Implementación del Instituto de Promoción Agraria de la Provincia de Rio Negro.

Silvia, una de las mujeres que juntaba firmas, nos comenta que ella cree que este reclamo convoca a muchos sectores “porque cada vez hay más gente consciente de la necesidad de proteger los recursos naturales, el medio ambiente, el lugar donde vivimos todos. Y cuando se afecta algo del medio ambiente se afecta a toda la población, no a algunos. Creo que pasa por ahí. Hay muchas cuestiones que nos preocupan, no solamente la Pampa de Ludden”.

Firmamos las planillas. Nos quedamos un rato más y cerca de las 9 emprendimos la vuelta hacia Bariloche. Las reflexiones iban inundando el auto mientras la luna inmensa se asomaba por las montañas. Por un lado, la certeza de que la gente que estaba en la marcha fue a defender el agua. Hoy se defendía contra el proyecto Laderas, pero la venimos defendiendo al exigir el acceso al Lago Escondido, en las marchas contra la megaminería, al denunciar los derrames cloacales en el Lago y otros proyectos del “progreso” que no responden a los intereses de la mayoría de la población.

El cantico, “el agua no se vende, se defiende” latía en las personas presentes que fueron parte de una marcha histórica como la de enero pasado. Lo que nos llevó a la segunda reflexión: la gestación de marchas históricas. Más de diez mil personas en la calle es un número que los medios cómplices no pueden ocultar. Más de diez mil personas dispuestas a poner tiempo y energía en defender el agua. No son datitos. Son hechos políticos, que indican hacía donde apuntan los intereses populares y por qué vibran los corazones de las personas.

Con esa certeza nos fuimos, y con la sensación de haber pasado un buen momento, de haber disfrutado las intervenciones, de haber bailado y cantado en la calle. Una verdadera fiesta bolsonera, de un pueblo que celebra dar la batalla.

Florencia Taylor y Sebastián Carapezza 

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

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