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La semilla que parió la pueblada.

El “Bolsonazo” del pasado fin de semana fue el correlato de infinidad de acciones que se vienen realizando contra la entrega de la soberanía y la extranjerización de la tierra. Crónica de la jornada de la marcha del 17 de diciembre que gestó la multitudinaria e histórica pueblada del último sábado.

 

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Acampe en defensa de la tierra y el agua. Fotografía :Mateo Silva Rey

En estos tiempos, pareciera que nos encontráramos en un río, a contracorriente pero aferrados a una roca. El agua nos pega directamente en la cara, constantemente, día a día. Permanecemos inmóviles, sosteniendo y pensando que somos sostenidos.

Marchas, declaraciones, piquetes, cortes, más marchas, cadenas virtuales…sosteniéndonos y sosteniendo. ¿Qué?… la democracia, la paz social, las posibles víctimas de la violencia, el miedo, la angustia en el pecho.

Hoy, 17 de diciembre, en El Bolsón, pueblo patagónico más allá de Bariloche, participé de una acción donde la atención, la motivación y la situación se encontraron en una armonía productiva y retro alimentadora. El Bolsón, reflejo del acontecer nacional, pero ejemplo para todo el país.

El consejo deliberante debió sesionar a escondidas del pueblo y aprobó en una ilegal sesión extraordinaria y a pedido del intendente Bruno Pogliano (JSRN), el reglamento de edificación de una villa turística en el Cerro Perito Moreno, el Proyecto Laderas, empresa que compró tierras en la Pampa de Ludden a 128 pesos la hectárea para venderla a 45mil dólares.  La empresa Laderas es administrada por familiares de Van Ditmar, que es administrador de los bienes del empresario inglés Joseph Lewis, conocido por la privatización del Lago Escondido.

El Concejo sesionó a los gritos porque la gente se opuso y subió a los techos, golpeó los vidrios y ocupó la intendencia mientras violentos zombies encapuchados con camiones hidrantes intentaban desalojar a un pueblo que lucha por los recursos naturales de todos. La sesión se realizó a cualquier costo e hizo entrega de las tierras de una reserva natural para un emprendimiento inmobiliario de una empresa vinculada al millonario británico Joseph Lewis, cercano al presidente Macri.

Este Proyecto Laderas pretende habilitar un barrio privado del tamaño de El Bolsón en las nacientes de agua de la región, en una zona de tierras protegidas por la legislación ambiental y por ello intransferibles a interese privados.  Además, de suceder esto, se secaría la zona agropecuaria, Mallín Ahogado, que produce buena parte de los alimentos que cuentan con certificación sin químicos y se contaminarían las aguas que sostienen la población chubutense de Lago Puelo. Hay riesgos claros de deforestación e invasión urbana, eso conlleva a mayor probabilidad de incendios e inundaciones, contaminación ambiental, daño a la flora y fauna de la región. Se estima un desequilibrio de gran magnitud.

Es una entrega de soberanía, del patrimonio nacional. Las tierras están aún judicializadas, y esto transgrede la Ley de Bosques. Es una transgresión a los derechos y un arrebato de nuestros recursos.  Soltar la piedra que creemos que nos contiene, tomarnos el permiso de sentir esta rabia y dejar de percibirnos como un animal domesticado. Recuperar el dolor por el sufrimiento de los otros, la bronca por la injusticia. ¿Pueden cinco ediles avasallar la decisión varias veces expresada (hasta en un plebiscito) de toda una comunidad?

Y fluyó… en abundancia, así se originó la pueblada, salieron a la calle cinco mil vecinos de toda la comarca, un cuarto de la población local (porcentaje jamás visto), auto convocados desde una diversidad de sectores sociales, políticos, gremiales, ecologistas, mapuches   y marcharon para manifestar su rechazo y decirle no a los negociados que pretenden habilitar sin licencia social. Decir no a los que pretendieron “legalizar” ilegalmente la transacción del inglés multimillonario que ha comprado a unos pesos las voluntades de varios funcionarios y supuestos “representantes” del pueblo e impedir el avance del proyecto.

La marcha terminó en un festejo en la plaza, festejo de un nuevo triunfo popular, la muestra de que no hay licencia social y se pidió la renuncia del intendente, contador que pertenece al estudio contable de Lewis. Las consignas de grito unánime fueron: ¡Vamos que podemos! y ¡Vamos con más puebladas hasta que nos oigan!

El objetivo era claro, exigir el compromiso de funcionarios, actores legales y la prensa. Poner las leyes argentinas como prioridad, limitar la extranjerización de la tierra, cuidar nuestros bienes comunes.

Fue un instante realmente pleno, de presencia y de encuentro, de brotar esperanzas. Sencillamente fluyó mi tristeza.  Es imposible sostener lo insostenible. Déjalo fluir. La rabia es el comienzo de una nueva libertad.

Por Graciela Martínez para

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

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