Libertad a Milagro

Entrevista a Carlos Girotti, actual Secretario de Comunicación de la Central de los Trabajadores de Argentina que dirige Hugo Yasky. Su mirada sobre la situación en Jujuy luego de varias visitas a la cárcel donde se encuentra Milagro Sala. Y un balance sobre el accionar de las organizaciones populares.

 

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Carlos Girotti de la CTA de los Trabajadores.

“Espera que me preparo el mate porque sino esto puede salir mal”, advierte Carlos antes de comenzar la charla. En su voz se reconoce el tono de los que saben hablar en público y a lo largo de la conversación se evidencia una cadencia que invita a la reflexión.

 AM- Hace poquito estuviste en la cárcel con Milagro Salas ¿Cuándo y cómo empieza este vínculo?

CG –  En realidad el vínculo con Milagro Sala se remonta a ella como compañera de militancia desde hace más de 20 años porque ambos pertenecemos desde un inicio a la Asociación Trabajadores del Estado. Es decir, yo la conozco a Milagro hace muchísimos años, desde cuando era secretaria gremial de ATE de Jujuy y nos cruzábamos en los plenarios y cursos de formación. Tal vez la relación se afianzó más cuando en el 2010 respondimos, junto con Gustavo Rolandi (actual secretario de Organización de la CTA) y Hugo Yasky, a la convocatoria de ella para que la acompañemos desde La Quiaca hasta la Plaza de Mayo en la que fue llamada por los medios de aquel entonces “Marcha de los Pueblos Originarios”. Y las visitas a la cárcel ocurren en el presente. En julio fue la primera vez que la visité.  La había encontrado bien (silencio). Me quedo callado porque “bien” es una manera de decir, me refiero a que la vi entera, firme, resuelta a dar pelea. En la cárcel nunca se está bien. En aquel momento le contamos sobre la organización de la Marcha Federal (realizada el pasado 30 de septiembre) contra el ajuste, los despidos y el tarifazo. Al mismo tiempo que para exigir la libertad de ella y los compañeros que están detenidos en Jujuy. Fue en esa visita cuando le prometimos que la columna del NOA partiría desde la puerta del penal para poder hablar con ella, con Gladys, Mirtha y Pachita (las otras tres compañeras de la Tupac Amarú detenidas en el penal) Lo hicimos como una forma de levantar la bandera de su libertad.

 – ¿Cómo fueron los ingresos a la cárcel?

-Todas las veces ingresamos con la familia de Milagro. Es una familia numerosa, están sus nietos, sus hijos, su nuera, sus tías. Sin dudas es una postura y decisión política la de entrar toda la familia con las bolsas de la feria, llevando la comida para almorzar junto con ella y además distribuir las comidas con las otras internas que allí se encuentran. Podemos compartir con ella el almuerzo y antes de salir para la Marcha Federal, Milagro redactó la carta que luego fue leída en el acto del 2 de septiembre por el Tanito Catalano (Secretario General de ATE capital) ante una multitud de más de doscientas mil personas. Fue conmovedor escuchar cómo la misma multitud que reclamó a voz en cuello el paro nacional de todas las centrales sindicales para enfrentar a este gobierno de derecha, de hambre, de miserias y de tarifazos, pidió también por la libertad de los compañeros y compañeras presos en Jujuy.

 – Hace poco en una nota que te hicieron mencionabas la presencia de un miedo permanente en las calles ¿Cómo es tu lectura de Jujuy en esta coyuntura donde la Tupac Amaru pareciera haber perdido representatividad?

 – La provincia de Jujuy se ha convertido en un feudo gobernado por un virrey: Gerardo Morales. Los intereses que allí se manifiestan responden a la familia Blaquier. Es decir, a cómplices del genocidio, que no dudaron en secuestrar a sus propios trabajadores en el Ingenio Ledesma allí en Jujuy hace no mucho. Como tantos otros yo soy de la idea de que en Jujuy se está haciendo un experimento a escala provincial. Se trata de un experimento peligroso, puesto que se busca la conformación de un verdadero estado policial que surge en los entrefijos del Estado de Derecho y que ha posibilitado en nueve meses destruir y diezmar por medio del terror y el miedo a una organización poderosa como fue la Tupac Amaru en Jujuy.

 -Pero entonces ¿Es correcto hablar en pasado de la Tupac Amarú?

   -La Tupac organizaba las movilizaciones más multitudinarias de Jujuy. Estamos hablando de setenta mil personas movilizadas. Niños, mujeres y hombres enarbolando orgullosos la bandera con la inconfundible cara de Tupac Amaru. Para todas las ocasiones de lucha y de fiesta. Esta organización que supo formar su poderío, su empeño y su voluntad democratizadora llamando a defender las reivindicaciones de los pobres, los marginados, los oprimidos y explotados de Jujuy, ha sido diezmada en un proceso sistemático y paulatino en el cual impera el terror.

No solo hablo de los once compañeros de la Tupac Amaru que han sido detenidos injustamente sin juicio alguno en la provincia de Jujuy. Hablo de lo que ocurre permanentemente en la provincia frente a cualquier acto de apoyo a Milagro o a la organización.

 – ¿Cuál es el posicionamiento que desde la Organización se toma respecto a esta coyuntura?

–  En este clima de terror y miedo, recuperar la confianza en el poder de la organización popular es ahora una tarea de todas las organizaciones de base. No solo de las compañeras y compañeros de la Tupac Amaru. Por eso en la marcha Federal la exigencia de la libertad de los once presos políticos en Jujuy fue un pedido multitudinario. Y lo seguirá siendo. Mientras siga esta situación de injusticia y barbarie, la democracia en la Argentina es una palabra hueca. La idea de democracia que el actual gobierno maneja funciona de máscara perfecta para la constitución de un Estado Policial. Y por lo tanto solo a través de esto se podrá aplicar la receta de política de ajustes que este gobierno propone. Indudablemente, la derrota sufrida por el campo popular el último 10 de diciembre del año pasado, llama a un revisionismo al interior de cada organización. Situaciones como la de la Tupac Amaru se explican por errores propios, pero fundamentalmente por una situación de reflujo del campo popular ante un escenario de derrotas al mismo tiempo que un momento de ofensiva de nuestros enemigos más poderosos.

 -Pero frente a este panorama que planteas ¿el desafío es de los referentes políticos o de todos los militantes en la búsqueda de una consolidación de la unidad?

  – En la actualidad vivimos una situación de revancha de clase por parte de las clases dominantes. Estamos descubriendo que la recuperación del campo popular va de la mano de la reconstrucción de una conducción política.  El año que viene vamos a tener elecciones. Todos sabemos, por la experiencia histórica, que se puede resistir, luchar y marchar en las calles, pero “a la hora del vamos” hay situaciones que se definen con el voto.  La derrota o triunfo en las elecciones le ha servido a esta clase dominante que es brutal, salvaje y genocida. En tanto y en cuanto las organizaciones no puedan resolver y entender que unidos somos invencibles, no se puede pensar en una revisión y análisis del presente. La unidad de la que hablamos refleja una concientización de los que son igualmente explotados, igualmente oprimidos. Yo creo que esta reflexión cala en las organizaciones populares y apunta a complejizar la estrategia del poder popular, no a simplificarla pensando en una uniformidad o adocenamiento de las organizaciones.

 – ¿Cuánto de las políticas neoliberales del actual gobierno se presentan como obstáculos fuertes a la hora de pensar la reorganización de la Tupac Amaru en Jujuy?

-Esta forma actual del neoliberalismo, aunque tenga vínculos genéticos con lo que fue el inicio de la ofensiva neoliberal en Argentina y en América Latina, tiene características que son propias.  Esta vez están en el poder las clases dominantes sin disfraces, es decir, quienes integran el gobierno de Mauricio Macri son conocidos gerentes de la multinacionales.  Y por lo tanto tratan de  instalar a como de lugar la ideología del “sálvese quien pueda”. En el caso de Jujuy esto se da de la mano con el terror, ya que en poco menos de seis meses se perdieron más de veinticinco mil puestos de trabajo de cooperativistas que estaban volcados a la obra pública. Estos miles de compañeros han tenido que salir a la calle a buscarse el mango para conseguir un plato de comida. En estas condiciones la unidad de la clase entra en peligro. Porque en situaciones tan extremas, cuando las patronales potenciadas por su propia impunidad avanzan, se instala casi como moneda corriente la idea de que cada uno sólo se va a ir salvando como pueda. El hombre empieza a ser lobo del propio hombre. Ahora bien, este escenario puede servir de trampolín para que las organizaciones populares se alcen en hitos demarcatorios, como lo fue la Marcha Federal del pasado dos de septiembre.

 -En este trampolín del que hablas ¿Qué es a lo que las organizaciones populares no deberían dejar de prestar atención?

  – Es importante no desconocer ni las particularidades ni las propias lenguas, o las biografías, así como la propia dimensión territorial de cada uno. Al contrario, hay que reafirmar estas particularidades, pero esta reafirmación solo puede hacerse en la construcción de un sujeto colectivo. En la creación de un sujeto histórico y protagónico en el cual espejarnos todos y poder desde allí levantar nuestras banderas. Esto es lo nuevo que ha ocurrido en los últimos días en la Argentina con un evento tan importante como la marcha federal.

 – ¿En qué lugar se encuentra la figura Milagro dentro de la construcción de este sujeto histórico? 

   -Los sujetos históricos son colectivos. Son la integración de diversidades y particularidades. Es un momento mágico e irrepetible de la historia. Porque es una dimensión de la conciencia social que reclama un protagonismo y una participación múltiple. En muchos casos el ejemplo de una persona se convierte en una bandera o un distintivo. O mejor dicho, en un escudo y en una lanza. La lucha por la libertad de Milagro y los compañeros detenidos injustamente en Jujuy se inscribe en un programa democrático del pueblo. La libertad de Milagro se inscribe también en distintas luchas y demandas que se vienen llevando a cabo en los ámbitos académicos, científicos, artísticos. Porque en ese reclamo también está el reclamo por una educación amplia, democrática y plural, que tenga recursos y que pueda ser discutida por la comunidad. En ese reclamo también está la exigencia de parar con los despidos  que sucedieron. En la libertad de Milagro resuenan otras reivindicaciones y otras voces. Yo creo que estamos en una situación en donde las organizaciones populares con sus propios tiempos y mecanismos de discusión van haciéndose a la perspectiva de construir un nuevo tipo de unidad que no esté forjado a la idea de ganar tal o cual elección, aunque esto último sea imprescindible, sino más bien a la constitución de un poder popular que sea autónomo a la lógica estatal para poder ampliar y mejorar la democracia.

Con un último silencio el tiempo de la entrevista concluye para dar lugar a otro tiempo, “tiempo de luchar que es el mejor”.

 

Por Mariel Bleger

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen.

 

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