¿Qué es hoy la Agricultura Familiar? Reflexiones en momentos “de cambio”

Un estado de situación del sector.

Santiago Conti realiza un análisis sobre las diferentes construcciones de sentido y problemáticas que se anudan a este significante. Problemáticas del sector, coyuntura, tensiones. Reflexiones que establecen ejes para profundizar.

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Cuando me tiraron la idea de compartir algunas reflexiones sobre “La” Agricultura Familiar para el Colectivo AL MARGEN, lo primero que se me ocurrió fue pensar algunas discusiones teóricas y empíricas que se han venido dando en los últimos 15-20 años en América Latina, y un poco más recientemente en Argentina. Desde ahí pensé en introducir las discusiones entre “agricultura familiar” y “agricultura campesina”, sobre los modelos de desarrollo y de extensión rural, sobre la “convivencia” o no de la Agricultura Familiar y el Agronegocio, o también sobre todas las trabas y regulaciones bromatológicas y sanitarias que vienen limitando muchos proyectos e iniciativas de AF.

O sobre las tensiones entre la soberanía alimentaria y distintos proyectos extractivistas que atentan contra la reproducción de los sistemas de vida campesino-indígenas o de agricultores familiares, pasando por la avanzada legal de Monsanto en la búsqueda de obtener una nueva ley de semillas y la propiedad intelectual de las semillas. Problemáticas técnicas, culturales, políticas, partidarias, cooperativas y organizativas, muchos desafíos.

Muchas contradicciones, también avances y reconocimientos.

También la disyuntiva por si centrarme en la “agricultura familiar” como una práctica social, realizada por el campesinado, criollos, chacareros, colonos, indígenas, como una forma de organización del trabajo que se da históricamente, principalmente en zonas rurales; o, si tomar a la “Agricultura Familiar” en cuanto política pública específica que reconoce a un sujeto particular (el/la agricultor/a familiar), y que como tal cuenta con orientaciones, directrices, institucionalidad y financiamiento para su promoción.

Estas opciones permitieron la formulación de la pregunta que lleva como título este escrito, es decir, en el encuentro entre diseño de política, discusiones teóricas, asignación de recursos, expectativas y proyecciones… ¿qué es hoy la Agricultura Familiar?

En un cuadro general de la producción agraria, las decisiones macroeconómicas adoptadas por el gobierno nacional fueron claras y contundentes al disminuir y quitar retenciones al agronegocio, es decir, a la producción de gran escala. Acentuando este efecto, la devaluación cambiaria elevó los precios locales de aquellas producciones que tienen como destino la exportación y/o que están afectadas por los precios internacionales. La política para la Pampa Húmeda fue comprometida con los sectores concentrados del agro.

En relación con esto, la desprotección del mercado interno así como la licuación del poder adquisitivo de los trabajadores, en el contexto en que quienes deben controlar precios forman parte de empresas o Holdings que tienen posición dominante en el mercado, deja márgenes estrechos para pensar un horizonte de expansión para la agricultura de pequeña escala.

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Ahora bien, en el transcurrir de estos 4 meses del año 2016 son muchas las conjeturas que se presentan al tratar de anticipar o comprender cuáles son los lineamientos, principalmente nacionales, respecto de las políticas de “Agricultura Familiar”. En cuanto al diseño institucional nacional, la “Secretaría de Agricultura Familiar” sigue existiendo; ahora ya no bajo el “Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca” sino bajo el flamante “Ministerio de Agroindustria”, lo debe entenderse como una necesidad de que continúe existiendo. Ahora bien, en la clave de entender que bloque/sector de poder de la sociedad es el que mejor está representado y ejerciendo hegemonía respecto de qué y cómo dirigir “lo rural” o “lo agrario”, el cambio de nombre del ministerio deja de ser un detalle. Tampoco es un aspecto menor que tanto el Ministro de Agroindustria como segundas y terceras líneas de la SAF hayan trabajado/tenido o tengan vínculos con sectores o sistemas de producción concentrados y de mediana escala del agro.

Cabe aclarar que esta lectura podría ser anticipada, o estar afectada por cierta especulación, conjetura, o carga de error, pero lo que efectivamente la atraviesa es la falta de lineamientos claros y programáticos respecto a los objetivos y horizontes de las políticas de “Agricultura Familiar”. Atravesamiento que entra en conexión con las sí claras acciones y posicionamientos políticos descriptos anteriormente en lo que respecta a la gran escala agropecuaria.

A decir verdad, es más bien sobre las (in)definiciones, sobre el recorte presupuestario (pese a contar con un Presupuesto ya asignado, aunque intervenido desde las lógicas de ajuste) y el desconocimiento de cuál es el presupuesto asignado para las políticas de “Agricultura Familiar”.

Otra fuente de preocupación reside en comentarios vertidos por funcionarios nacionales respecto de la necesidad de reducir la planta de trabajadores de la SAF; se arrojaron porcentajes, 20-25% menos de trabajadores. Lo cierto que es en distintas provincias se denunciaron despidos de trabajadores. Incluso, bajo la supuesta supervisión del Ministerio de Modernización, la gran mayoría de trabajadores de la SAF contaba con extensión de contrato hasta el 31 de marzo pasados, e incluso después de esa fecha no se sabía oficialmente si continuaban o no. Parte del compromiso con una política es su sostenimiento, y no hay trabajador que pueda desarrollar su tarea bajo una posible situación de despido, ni proyecto que no esté en riesgo ante estas situaciones.

No existe hasta la actualidad compromiso alguno con la sancionada Ley Nro. 27.118 – Ley de “Reparación histórica de la agricultura familiar para la construcción de una nueva ruralidad en la argentina”, promulgada en enero de 2015. Ley cuya puesta en práctica ya tuvo sus dificultades durante todo el año 2015 (gobierno anterior) en cuanto a la asignación presupuestaria. Rastreando comunicados oficiales o información pública no se encontró documento alguno que refiera a dicha Ley ni a su puesta en ejercicio.

Sí se han anunciado futuros préstamos a la Argentina por organismos internacionales (PISEAR del Banco Mundial). Se cuenta con el PROCANOR (Programa de Inserción Económica de los Productores Familiares del Norte Argentino) aprobado hacia mediados de 2015, aunque se desconoce el arribo de los fondos. Se informa que estará disponible el PRODERI (Programa para el Desarrollo Rural Incluyente) a partir de préstamo del FIDA y aportes nacionales y provinciales, así como la continuidad de programas que ya se encontraban en ejecución.

La información disponible relativa a actividades de desarrollo de la “Agricultura Familiar” hoy se centra en actividades de capacitación, generalmente tienen menos requerimiento de financiamiento, acordes de necesidades y a eslabones puntuales en distintas cadenas de producción.

Claramente es un momento de transición, que lamentablemente deja en suspenso y condiciona la continuidad laboral de los trabajadores, así como de lineamientos centrales de la política pública. En pocas palabras, “alguien dijo” o “se sabe” que puede que no haya mucha plata para combustible.

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Una noticia de importancia crucial para la Agricultura Familiar, de noviembre de 2015, pasó inadvertida hasta hace unas semanas, en las que empezó a difundirse y circular el fallo dictado por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal (Causa 8.044/01/CA1) en el que se rechaza la demanda presentada por Monsanto para el patentamiento de las semillas transgénicas que dicha empresa produce, así como la vigencia del decreto reglamentario 260/96, en su del art. 6,  que sostiene que no se considerará materia patentable a las plantas, los animales y los procedimientos esencialmente biológicos. Demanda que había sido previamente rechazada por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). En un fallo con sentencias ejemplares, se destaca:

“En tercer lugar, hago hincapié en que el material que es objeto de la mejora proviene de la naturaleza y tiene propiedades y funciones -las más importantes- totalmente ajenas a la labor del innovador (v.gr. en los genes, la codificación de una proteína determinada; en las células, la aptitud de reproducirse de un determinado modo; en las semillas, la fuerza generativa, etc.). Es discutible que el obtentor pueda patentar todo el material por el sólo hecho de haberlo modificado; como indiscutible que el autor de una obra literaria no deviene en propietario del lenguaje empleado en ella por haberla registrado. Sirva aquí, la analogía entre genes y palabras empleada por el científico y Premio Nobel de Medicina, Francois Jacob, a la que hice referencia en el párrafo noveno del considerando VII y que es llevada a un nivel más general por el astrofísico canadiense Hubert Reeves, para quien toda “la naturaleza está estructurada como un lenguaje” que tiene quince mil millones de años (Reeves, Hubert, El sentido del universo ¿Tiene futuro la vida?, Buenos Aires, Emece Editores S.A., 1989, págs. 53 a 58). Ese lenguaje puede ser vislumbrado a través de la combinatoria (Reeves, ob. cit., págs. 61 y 62), pero no es susceptible de apropiación.” Disponible en: http://www.naturalezadederechos.org/patente3.htm

Es una batalla ganada en nombre de la Soberanía Alimentaría, un antecedente contundente, en una lucha mucho más extensa y con muchos determinantes.

Momento de incertidumbres, vivido por muchas organizaciones, por distintos proyectos, por compromisos que se tenían tomados (entre organizaciones, productores, campesinos y técnicos/investigadores de organismos de desarrollo rural) que caen en suspenso, porque ahora (sin expresarse claramente) el rumbo “parece” ser otro.

 

Para el trabajo con personas, con grupos, el valor de la palabra es central, eso se aprende y se palpa rápidamente. Los técnicos, extensionistas, investigadores lo saben, y no les queda más que lidiar con estas contingencias. Después la pregunta por la confianza-desconfianza… pero así como hay promesas o palabras que no se cumplen, también hay posicionamientos y compromisos, procesos que son parte del acervo del trabajo rural.

 

Hay muchos otros aspectos discutibles para compartir sobre la Agricultura Familiar, pero me pareció que este balance y estado (parcial) de situación es quizá la manera más adecuada que encontré para intentar comprender el hoy de la “Agricultura Familiar” como política de desarrollo.

 

 

* Santiago Conti  (Magíster en Psicología Comuntaria -Becario doctoral CONICET – IIDYPCA-UNRN/CONICET)

Para Equipo de Comunicacion Popular Colectivo Al Margen

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