Cambiemos: del balance preliminar al desbalance social

En la nota “Neoliberalismo, economía política del (pasado) mañana”, publicada en la revista Al Margen en el contexto de asunción de Macri a la presidencia, se planteó de  modo especulativo el rumbo que tomaría el país durante el gobierno de Cambiemos. Al momento de escribir esta nota han pasado más de 100 días de gestión de gobierno actual y las consignas generales de la campaña ya fueron tomando formas concretas.

A viva voz se pronunciaron objetivos tales como la búsqueda de la felicidad y la alegría, el diálogo, el profesionalismo en los funcionarios del Estado, la oposición a la corrupción, retomar el camino al crecimiento económico, la búsqueda incesante de la mejora en el nivel de vida general y la reducción de la pobreza, esto último bajo el lema de “pobreza cero”.

En términos de control del aparato del Estado, cabe mencionar el intenso proceso que se produjo bajo la denominada CEOcracia, en donde los principales CEO’s (léase, presidentes de empresas, gerentes generales/administradores) de empresas multinacionales pasaron a ocupar puestos claves en el actual gobierno. Así, dichos sectores ya no ejercen sus influencias sobre el Estado a partir de su poder de lobby, sino que ahora son ellos mismos los funcionarios encargados de establecer las nuevas reglas de juego. Pero ¿de dónde vienen y a quiénes representan esos funcionarios, que de alguna manera se han hecho cargo del aparato del Estado? Un estudio que elaboró el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) de FLACSO sobre la procedencia de los nuevos funcionarios del gobierno Cambiemos, reveló que las principales fracciones del capital que están representadas en el actual gobierno son los bancos transnacionales y las empresas extranjeras, éstas últimas fuertemente representadas por firmas que integran el oligopolio petrolero y la distribución de electricidad. En el mismo trabajo de CIFRA, también se destaca que si bien no hay una fuerte participación directa en el gobierno de las fracciones de los terratenientes pampeanos (el núcleo duro de la oligarquía terrateniente), dicha fracción del capital está representada de forma indirecta mediante funcionarios que provienen de las cámaras empresariales vinculadas a estos sectores. De esta forma, no es difícil comprender cuáles son los intereses reales que hay detrás de las políticas que se están aplicando. 1

En los primeros días de gobierno se pudo apreciar que se eliminaron los controles de cambio (eliminación del llamado cepo cambiario), se unificaron los tipos de cambio (comercial, turista, etc.) y se produjo una fuerte devaluación inicial del orden del 42%, según datos del BCRA. Pero con el correr de los días esta devaluación siguió profundizándose y al momento de escribir esta nota la misma alcanzó el 57% respecto la cotización oficial del tipo de cambio del día hábil anterior a la asunción del actual gobierno, despertando serias dudas sobre la sostenibilidad de las medidas adoptadas.

La devaluación posee varios efectos en el sistema económico, destacándose principalmente el fuerte mecanismo de transferencia de recursos a favor de los sectores económicos concentrados vinculados principalmente al complejo agroexportador y minero, ya que sus precios se ajustan según la cotización del dólar pero no así sus costos. Por otro lado, como ya es bien sabido, los sectores más afectados por estas políticas son los que poseen ingresos fijos y ajustables cada ciertos períodos, tal como es el caso de los sectores asalariados. Los efectos de estas medidas no pueden evaluarse en su total magnitud por falta de datos, dado que es todo muy reciente y no se publican los índices, pero desde CIFRA han realizado algunas estimaciones preliminares arribando a que en enero del 2016 el salario real cayó entre el 9,7% y el 12,2% con respecto al salario del mes septiembre del 2015 y que la incidencia de la pobreza sobre el total de la población pasó del 19,7% durante el tercer trimestre de 2015 al 22,1% o 23,3% según diferentes hipótesis del comportamiento de la inflación. Esto implica que en este corto lapso se sumaron a una situación de pobreza entre 1,1 y 1,8 millones de personas. Tendencia que parece seguir profundizándose durante Marzo y lo que corre de
Abril, tanto por el ritmo de las devaluaciones, los aumentos exponenciales en servicios públicos, como por el proceso inflacionario de dichos meses.

A estas políticas, fuertemente redistributivas a favor de los sectores económicos concentrados, debe agregársele la reducción que se realizó de 5 puntos porcentuales de los derechos a las exportaciones de soja y sus derivados y la eliminación de los aranceles a las exportaciones de los cereales y productos agroindustriales. Esto afecta, no sólo al desfinanciamiento del Estado, sino también contribuye a profundizar el encarecimiento de estos bienes en términos de moneda interna, con la consecuente pérdida del poder adquisitivo de los salarios. El traspaso de recursos del Estado a los sectores exportadores por la reducción de aranceles es del orden de aproximadamente 60.000 millones de pesos, monto que equivale a más de 1,5 veces del monto total presupuestado para la Asignación Universal por Hijo para el 2016 (39.707 millones de pesos), nada más ni nada menos a sólo un grupo de poder concentrado. A estas medidas, que van en detrimento de los trabajadores, deben sumársele la quita de los subsidios a los servicios públicos, tales como el consumo de luz, gas, transporte, aspectos que afectan tanto a la capacidad de consumo interno, como el dinamismo en la actividad económica y el empleo.

Por otro lado, el gobierno está intentando con toda fuerza generar el marco normativo para que el capital financiero opere libremente en la economía: arreglo con los fondos buitres, eliminación de ley cerrojo, liberalización sobe los movimientos de capitales especulativos de corto plazo (eliminación de encajes) y liberalización del sector financiero interno, aparte del desmantelamiento de los órganos de regulación y control sobre las operaciones financieras. Todo ello en sintonía con los intereses de las fracciones del capital hegemónicas del actual gobierno de Cambiemos. Estos cambios, si bien son más silenciosos (salvo el arreglo con los fondos buitres), no dejan de ser sumamente importantes. Y si bien hasta ahora el gobierno no tiene garantizadas todas las condiciones que el capital financiero busca tener, el gobierno está haciendo todo lo posible para lograrlo, incluida la escandalosa oferta realizada a los fondos buitres, que implica pagar 13.000 millones de dólares por títulos que han sido adquiridos por fondos especuladores a precios completamente devaluados, con posterioridad a la cesación de pagos de Argentina (default) declarada en el 2002. Tal  es así que algunos de estos fondos, el de Paul Singer, tendría una rentabilidad de aproximadamente el 1.000%!!. Esto no hace más que mostrar una clara decisión política, como también lo falaz del discurso vinculado al retiro del Estado en la economía, ya que mientras el gobierno retira subsidios a la población y elimina políticas sociales, le da jugosos negocios al capital financiero, endeudando y comprometiendo fuertemente al país entero. Esto último, no solo por la cuantía de estos recursos, que es enorme, sino también porque abriría la posibilidad de nuevo juicios, cuya cuantía nos pondría en una situación considerablemente peor a la del año 2001.

Lo complejo de este entramado que se está gestando con el sistema financiero es que se está preparando el terreno para la llamada bicicleta financiera, que consiste básicamente en que ingrese capital especulativo a la economía para hacer colocaciones financieras (deuda pública, plazos fijos, etc.), para luego, una vez obtenidas las ganancias, volver a reenviar ese dinero (divisas) a sus casa matrices o paraísos fiscales (expatriaciones/fugas de divisas), pero esto último por un monto mayor al inicial, producto de los rendimientos obtenidos. Para mantener esta dinámica se hace necesario entonces que cada año ingrese mas capital externo para garantizar las expatriaciones, por tal, esta dinámica suele estar asociada a una mayor dependencia financiera, con el agravante que dichos fondos no suelen estar vinculados a mayores capacidades productivas y empleo. Este mecanismo de mayor dependencia a recibir fondos frescos, llevó en el pasado a que los gobiernos se endeuden para poder sostener esta lógica de acumulación, es decir, se endeudó toda la sociedad para garantizar los fondos para que el capital financiero pueda enviar su dinero al exterior La historia reciente en Argentina de la dictadura civico-militar (1976-1982) y la convertibilidad (1991-2001) ha mostrado que a medida que se avanzó con estas lógicas de valorización financiera, fue primando lo financiero por sobre lo productivo hasta desembocar en crisis de graves repercusiones económicas y sociales. Recordar esto no es menor, porque, tal como dice el dicho, “es de necios esperar resultados diferentes haciendo lo mismo”. Que lo hagan los representantes del capital financiero y sus intelectuales orgánicos (en términos gramscianos) es más que entendible, ya que ellos defienden ganancias corporativas (cortoplacistas) de una fracción del capital determinada. Lo triste es que estas medidas aun tengan algún tipo de respaldo popular, dado que van directamente en contra de sus intereses.

Por último, otras de las fuertes medias que se están llevando a cabo es el fuerte proceso de reducción del empleo público (grasa militante, según el ya más que cuestionado ministro de economía Prat Gay) en el marco del desguace del Estado que el neoliberalismo propugna para dar mayor entidad al carácter predatorio de los mercados. Esto no es menor para los objetivos del capital, porque al tiempo que se produce un cambio significativo en el rol del Estado, pasando de intentar regular el funcionamiento de la economía a dejar actuar al capital concentrado (llámese en la jerga neoclásica libre mercado), los despidos que realizan juegan un rol fundamental para los intereses del capital, ya que a la hora de discutir salarios y condiciones de trabajo es más que sabido que el mayor disciplinamiento para los trabajadores es la existencia de desocupación. Carlos Melconian, funcionario de suma importancia del gobierno Cambiemos y actual presidente del Banco Nación, se ha pronunciado sobre el tema y ha reconocido que él entiende como necesario tener una desocupación mayor para lograr así reducir los salarios. El gobierno se ha presentado con claras intensiones de frenar los reclamos sociales utilizando diferentes estrategias. Por un lado mediante la persecución y el encarcelamiento a los militantes sociales, cuyo claro ejemplo es el caso de Milagro Sala. También mediante el uso directo del aparato represivo del Estado, tal como lo establece el nuevo protocolo de seguridad presentado en Bariloche por la Ministra de Defensa Patricia Bullrich. Por último, y no menos importante, los intentos de cooptación de ciertas cúpulas sindicales de la CGT, a partir del jugoso negocio que representa dejarles manejar las cajas de las obras sociales.

Por lo dicho, se evidencia que el país se dirige hacia la consolidación de mecanismos especulativos de valorización financiera, a una reprimarización de la economía (agro-exportación, minería y petróleo) y deja de lado procesos industrializantes que de alguna manera son los que conducen hacia una mayor articulación productiva, generación de empleo y mejores capacidades de validación del trabajo social. Las promesas de campaña de diálogo y alegría pronto se cargaron de espesor y contenido, con claros tintes de retrocesos en materia de políticas sociales, derechos humanos y condiciones de vida para los sectores populares. En estas condiciones el escenario se presenta plagado de conflictos, con fuertes tensiones sociales. Obviamente que el resultado final de estas políticas no está determinada a priori y de hecho, será fruto del resultado de las tensiones que surgen en esta disputa del reparto del producto social entre clases y fracciones de clase y de la defensa de los derechos y condiciones de vida de los sectores implicados. La llave para torcer procesos sociales que excluyen a las mayorías, sigue estando en estas últimas. Primero en que se tome conciencia de hacia dónde nos dirigimos como país para restarle todo tipo de apoyo popular a este gobierno, y segundo en la capacidad de organización para resistir la embestida neoliberal que nos excluye.

Por Mariano Lanza *- Equipo de Comunicacion Popular Colectivo AL Margen

*Doctor en economía.

(1) Documento de Trabajo Nº 15: La naturaleza política y económica de la alianza Cambiemos. CIFRA, FLACSO, 1º de febrero de 2016.

 

 

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