VOTAMOS X

Cuando hay elecciones esperamos que se ilumine el cuarto oscuro y que haya una boleta que nos represente.

Que represente y apoye los proyectos autogestivos, las fábricas recuperadas, a las cooperativas que demuestran que hay otra economía posible.

Que  acompañe la construcción de poder popular, a los procesos paridos de  abajo hacia arriba, a través de una democracia activa, participativa en los barrios y juntas vecinales.

Que represente a las comunidades que se organizan para detener la megaminería, al fracking y a las fumigaciones.

Que apoye los proyectos agro-ecológicos, la soberanía alimentaría y la agricultura familiar.

Que apoye  la educación no formal,  a los talleres de oficios en los barrios que incluye a los niños/as y adolescentes excluidos del sistema escolar tradicional.

Una boleta que represente el derecho de las minorías, los derechos de las mujeres ultrajadas y golpeadas. Que apoye la despenalización del aborto y la separación de la iglesia del estado.

Que apoye la democratización de la justicia y la policía corrupta fuera de los barrios.

Que represente la lucha de los organismos de derechos humanos y la reivindicación de los pueblos originarios.

Que apoye a las organizaciones sociales en su trabajo por la recuperación de derechos vulnerados de niños/as y adolescentes dejando  que las mismas  intervengan en políticas públicas concretas.

Que apoye a las radios comunitarias, a la comunicación alternativa, independiente y autogestiva

Este 22 de Noviembre el cuarto oscuro no se iluminará. Ninguno de los dos candidatos a elegir en el balotaje representa nuestra lucha y nuestros ideales.

Pero no nos da lo mismo quien gane. Porque hacemos política desde abajo, metemos los pies en el barro y en los barrios. Creemos en el trabajo conjunto con el estado.  No criticamos desde arriba intelectualizando los problemas. No creemos en “cuanto peor, mejor” porque eso lleva aún más al hambre y a la opresión del pueblo.

Sabemos cual de los dos candidatos lleva en sus globos de colores el signo del neo-liberalismo que llevó a nuestros pibes/as a crecer con sus derechos vulnerados, con  sus padres sin trabajo y ninguna contención del estado. Que representa al poder económico, a los intereses de los bancos y las corporaciones que derraman para que obtengamos sus migajas. Que terceriza las políticas públicas en manos de los empresarios ávidos de marketing y ausencia del estado. Que privatiza los sueños y las oportunidades. Que ajusta no solo el bolsillo sino cada uno de los derechos de los ciudadanos. Que transmuta capital por equidad y justicia social.

No nos da lo mismo, es nuestra responsabilidad elegir, resistir  y continuar de pie militando para acortar las desigualdades, generar oportunidades y promover derechos y hoy más que nunca y con más fuerza seguir construyendo organización popular.

Por Equipo AL MARGEN
(EDITORIAL Nº 72 REVISTA AL MARGEN)

 

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