Nacidos para afirmar al pueblo en su tierra

Entrevista a Ricardo Marileo y Martín Pereyra, referentes del Mercado Popular Charcao Cooperativa Ltda.

Ubicados en Cacique Chocorí y Charcao, al lado de la Parroquia San Cayetano, en el corazón del barrio El Frutillar, abren sus puertas de 9.30 a 12.30 y de 14.30 a 19.30 hs, los días siguientes a la llegada de los productos frescos. Entre mate y mate, charlamos de sus objetivos, su presente y sus proyectos.

Fotos Fabián Agosta y Gonzalo Galeano

Fotos Fabián Agosta y Gonzalo Galeano

 

Al Margen: En principio, ¿qué rol ocupas en la cooperativa?

Ricardo Marileo: Dentro de la cooperativa soy el síndico suplente, pero tengo una función más, que es ser responsable del área de producción.

AM: ¿Cuándo te integraste al Charcao?

RM: Empecé a participar cuando ya había un trabajo iniciado por otros compañeros, que habían hecho una experiencia anterior con las compras conjuntas. Me sumo a ellos unos 6 meses antes que se formara la cooperativa, yo empecé en enero y la cooperativa la formamos en agosto. El trabajo inicial tiene unos 8 o 9 meses previos a la conformación, y en ese lapso de tiempo fuimos definiendo los objetivos de la cooperativa, las líneas que íbamos a trabajar, cómo iba a ser el tema de los asociados, a qué tipo de actividad se iba a dedicar.

AM: ¿En qué año fue eso?

RM: La cooperativa arrancó oficialmente en 2013, el 17 de agosto de 2013 se hizo la Asamblea Constitutiva.

AM: ¿Y por qué ese nombre?

RM: El Charcao fue producto de una conversación muy rica, porque empezamos a tirar nombres de un montón de cosas, y después cuando fuimos a darnos cuenta de las calles en dónde estábamos, una de ellas se llamaba Charcao. Entonces empezamos a querer ponerle Charcao por una cuestión muy simple, aunque quizás no es tan simple. La planta del Charcao es muy llamativa porque crece en lugares muy desertificados. Cuando ella crece ahí, la función que cumple es pararse en lugares que están muy erosionados. Y el año en ella florece es que va a venir un buen año para todos. Esa fue una elección muy linda, y cuando comenzamos a ver los objetivos que nos habíamos planteado para la cooperativa, vimos que tenía mucho que ver el nombre con los objetivos.

AM: ¿Que cuáles son a grandes rasgos?

RM: En principio, prestar un servicio de comercialización distinto a lo que se ve comúnmente en un negocio. Otro es promover la producción orgánica, ecológica, y trabajar con organizaciones, con cooperativas ya armadas y todos aquellos productores que vengan de la agricultura familiar. También promover la instalación de otros mercaditos, otras bocas de ventas de productos de la agricultura familiar en Bariloche. Estos serían 3 de los objetivos fundamentales nuestros. Además todo lo que es promover la soberanía alimentaria, el precio justo, eso es lo que hemos definido.

AM: Hacia el interior de la cooperativa, ¿cómo están organizados, qué líneas tienen?

RM: Después de evaluar mucho, decidimos hacer 2 áreas de trabajo. Una es el área de comercialización, que componen las socias que atienden el mercado, las que están al frente, que venden a la gente. Y la otra es el área de producción, que tiene que ver con aquellas líneas de plantear la organización de la producción, el trato con productores, y relacionamiento con otras organizaciones cooperativas también. Como línea, tratamos de trabajar de forma organizada, programada, porque eso nos ayuda determinar qué cosas podemos producir acá, qué cosas podemos producir en otras áreas de la provincia. Por eso otro de los objetivos, que se me pasó, es generar producción alrededor de Bariloche. Dentro del área urbana y periurbana de Bariloche. Ese trabajo de producción lo estamos impulsando.

Fotos Fabián Agosta y Gonzalo Galeano 1

Fotos Fabián Agosta y Gonzalo Galeano

AM: ¿Vos trabajás específicamente en esa línea?

RM: Sí, yo trabajo hace bastante tiempo, tengo bastante experiencia en la producción orgánica. Acá en Bariloche, donde trabajo, estoy encargado de un proyecto de capacitación en huerta orgánica, y eso nos ayuda comunicarnos e intercambiar ideas con otros productores. Por ejemplo, venimos trabajando, tenemos un convenio hecho, con un productor de Cuesta del Ternero que hicimos la temporada pasada, por la producción de un volumen de papa. Ahora nos dio un buen resultado de producción, tuvimos un trabajo con este hombre que ayudó a organizar su producción, y la idea es hacerlo con otros productores de Mallín Ahogado y Bolsón, para ampliar el número de productores, y tener más volúmenes para la cooperativa. Y toda esta producción es orgánica. Es lo que aspiramos nosotros, hacer una transición de la producción tradicional que se viene haciendo, a una producción totalmente orgánica que es la que hacían la mayoría de los productores antiguamente.

AM: Para el consumidor, ¿qué diferencia marca consumir productos orgánicos en vez de productos realizados casi de manera industrial?

RM: Los beneficios no son solamente para el que los consume, es una producción totalmente sana, que no tiene pesticidas, agrotóxicos ni herbicidas. Eso en relación al tema de la salud. Pero tampoco el productor degrada su tierra, no se tiene que meter en buscar financiamientos que no dependen de él, y que hace que eso no sea sustentable en el tiempo. Trabajar la agricultura orgánica o ecológica, es trabajar de forma sustentable en el futuro, tener mucho futuro para trabajar. El beneficio es para ambos. Y además, el productor tiene la gran posibilidad de seguir existiendo como productor pequeño, porque de la otra forma va hacia la desaparición. Y ese es otro de los puntos que marca el Charcao, “nacimos para afirmar a los productores en su tierra”.

AM: ¿Cómo se establece la relación con los productores, con las cooperativas organizadas y no productores sueltos?

RM: La vinculación es con las cooperativas, según lo que estén trabajando. Una vez que se establece la relación, empezamos a ofrecer esta posibilidad de consumo, la venta de producción en un lugar como Bariloche. De ahí se empieza a trabajar cuánto se puede producir, ver qué capacidad humana tienen para llevarlo adelante, y ver otras dificultades que se tratan de resolver en conjunto. Nadie decide sobre nadie, sino que se llegan a acuerdos de precios, de cantidades y de qué tipo de productos les sugerimos a los productores que hagan en función de otros convenios y formas organizativas que hay en la zona. Aspiramos a profundizar el tema de la producción en el área más cercana a Bariloche, que además de ser orgánica, es sana, tiene la posibilidad de abaratar mucho los precios, por las distancias. Y después que se puede ayudar a otros productores, que una vez que vean la experiencia, les puede ayudar, pueden ser parte de un trabajo mucho más solidario, sostenible, más colectivo.

AM: Desde tu experiencia de capacitación, caminando y recorriendo el interior de la provincia, ¿cuáles crees son actualmente las mayores dificultades que tienen los productores para la producción y venta?

RM: En la producción, el tema es organizativo. Creo que es el primer punto débil, a pesar de mucho trabajo e intentos organizativos. Es un punto débil porque en general la producción se ha organizado en función de la venta en el mercado. Y eso hace que muchas veces se entre en competencia entre los mismos productores, sin tener claro por qué. Y esto debilita aún más, porque en el campo ya no quedan personas para trabajar. Entonces si se hiciera un trabajo de organización de la producción, de aumento de volúmenes de venta, tendríamos la dificultad de que no tendríamos gente para llevarlo adelante. Sería insostenible en el tiempo. Por eso tratamos de hacer las cosas de forma organizada, y no generar grandes expectativas de resultados de venta ni volúmenes de producción hasta que empecemos a ver que esto es posible, para que los productores vayan convocando a sus familiares y planteando esta situación de necesitar mano de obra. Porque además, uno de los puntos del programa de producción de la cooperativa es que esto tiene que ser sostenible. Porque aquel productor que quiera comercializar con la cooperativa, también tiene que garantizar su autoconsumo familiar. De manera de no tener que estar produciendo una cosa para luego tener que estar comprando otra. Eso sería incompatible con el concepto de sustentabilidad.

Otra dificultad, es tener claro para qué se hace, con qué se trabaja. Porque al haber debilidad organizativa, hay una dificultad en cómo se toman las decisiones. Este trabajo que llevamos adelante ayuda a generar más participación, como antes había. Entonces el fortalecimiento es también para las otras cooperativas, porque empiezan a juntarse con algo concreto y simple de vender su producción. Es seguro, no es que después tienen que salir a buscar dónde lo van a vender. Esto asegura la cosa.

 Fotos Fabián Agosta y Gonzalo Galeano

Fotos Fabián Agosta y Gonzalo Galeano

AM: Y en problemáticas concretas de cada zona, ¿cómo trabajan cuestiones de infraestructura, por ejemplo la falta de agua?

RM: También tiene que ver en cómo y para qué se organiza la producción. Tratamos siempre, si vamos a hacer una producción, de definir cuál va a ser el objetivo. Primero porque analizamos la dificultad, eso es lo primero que se ve. Por ejemeplo en relación a las condiciones geográficas que hay en la región. Si nosotros vamos a plantear una gran producción en un lugar que hay poca agua, estamos errándole al trabajo. Es probable que haya lugares que se presten para 2 o 3 cosas nomás, en función de la cantidad de agua, o también de la cantidad de personas para trabajar. Porque en algunas zonas, tenemos todo: agua, plantas, tierra, pero no hay gente. Y tenés otras zonas donde hay gente con muchas ganas de trabajar, pero no tenés agua. Eso es lo que tratamos de hacer, aprovechar todas las cualidades climáticas que tiene la región, y esto es algo que nos ayuda mucho a definir la producción, sus volúmenes.

AM: ¿Y por qué eligieron esta forma de organización cooperativa?

RM: Lo hemos podido definir a través de lo que planteamos como objetivos. Todo lo que vamos implementando lo hemos definido, porque lo que tenemos claro es que el cooperativismo es bueno, pero si se trabaja de la manera en que ha sido creado. Tiene que ser una forma democrática, participativa, tiene que ser solidaria. Por los valores del cooperativismo. Y juegan mucho también los valores de cada persona. Entonces no importa qué cantidades de campo tiene uno o qué estructura tiene el productor, sino que el productor vale por lo que realmente es, por lo que sabe. Y verdaderamente saben mucho. También tratamos de rescatar mucho los saberes de los productores; este trabajo que estamos haciendo es plantearles que nosotros vamos a hacer algo siempre en función de lo que ellos decidan, impedir que haya una imposición de un trabajo en algún lugar. Tiene que ser de acuerdo a lo que el productor dice.

AM:¿Qué cantidad de gente integra la cooperativa actualmente?

RM: Activamente tenemos 230 socios, pero llegamos a unas 400 familias del área de influencia de la cooperativa, que se abastecen en el mercado, compran y participan. Los que trabajan en la parte organizativa somos 5. Está la presidenta, secretaria, tesorero, un vocal, y otra gente que está colaborando.

AM: ¿En lo personal que evaluación hacés del momento que está viviendo el Charcao?

RM: Estamos viviendo un momento muy interesante, porque si bien tenemos algunas cuestiones muy positivas, hemos detectado que también hemos cometidos algunos errores y a través de un trabajo de evaluación hemos podido ir corrigiendo, y nos ha servido mucho podernos plantear una autoevaluación, revisar los objetivos, y tratar de no repetir los mismos errores. Por ejemplo, aquella gente que se va sumando ahora se suma a algo que es concreto, que lo pueden visibilizar muy claro. Los objetivos que nos hemos planteado vamos en camino de lograrlos. Nos falta un montón, como tener más bocas de venta y otras cosas. Pero nosotros somos capaces de trabajar de forma organizada con la producción, para lo cual estamos planteando algunas reuniones a partir de abril, y comenzar a organizar lo que va a ser la temporada de producción siguiente, de manera de saber dónde vamos a tener un producto y dónde vamos a tener otro. Y saber con anticipación los recursos financieros, humanos y técnicos que vamos a necesitar para llevarlo adelante y garantizar los resultados. Estar organizados es lo que nos permite tener un marco de referencia para evaluar y ver qué empezamos a caminar y hasta dónde hemos llegado.

AM: ¿Cómo hay que hacer para asociarse a la cooperativa y qué rol cumplen los asociados?

RM: En reuniones del Consejo de Administración se decidió que toda aquella persona interesada en participar puede acercarse para asociarse, pero debería ser presentado por algún miembro del Consejo, que le haya contado de la experiencia, de los objetivos, que tenga un conocimiento previo del funcionamiento. Con eso alcanza. En cuanto a los beneficios, no aspiramos a que la gente se asocie a la cooperativa creyendo que hay precios bajos, o mercadería barata. Sino que se sume siendo consciente que es una organización donde su aporte, su esfuerzo, es muy importante. Porque el hecho de estar trabajando con agricultores de la agricultura familiar implica no sólo lograr un beneficio de alimentación saludable o de precio justo, sino que estamos dando una mano muy grande a los productores que están en el campo, que pueden trabajar de una manera organizada sabiendo que tienen dónde colocar su producción. Que si lo hacen de manera organizada y mucho más solidaria, también tienen esperanza de seguir existiendo como tales, y dejarles eso a sus hijos.

Y el que se sume tiene que tener claro que hay una diferencia importante: qué es comprar como se va a cualquier lado, por el precio o por la cercanía, pero sin participar. El socio participa, puede aportar ideas, y eso es lo que facilita la gestión. Por eso es que sugerimos que el que quiere asociarse tiene que saber, si tiene dudas mejor esperar. Pero nosotros sugerimos que la gente se asocie. El crecimiento humano que hay en una cooperativa cuando se trabaja bien es muy importante.

AM: ¿Qué volumen de mercadería están manejando actualmente?

RM: A partir de enero comenzaron a subir, porque ahora se está trayendo semanalmente o cada 15 días, y depende de las cantidades y de dónde se consigue. Pero estamos hablando de 20.000 kg, entre todo lo que se trae para el Mercado Municipal que es parte de lo que comercializa el Charcao, pero nosotros hemos aumentado bastante, y estamos seguros que se ha aumentado el volumen por la demanda de la gente, porque cada vez más mercadería se vende porque se está demandando más. Y eso es sumamente importante porque a mayor demanda, mayor beneficio para los productores, hay un ida y vuelta permanente.

AM: Ustedes están participando de diferentes espacios. ¿Cuáles son los desafíos que se plantean como cooperativa?

RM: Los desafíos son muy lindos e importantes, el hecho que una cooperativa pueda sostener en el tiempo su autonomía, nos parece sumamente importante. Porque esto no implica cortarse solos, sino poder participar de diferentes espacios y hacer propuestas de laburo como la que estamos planteando. Tenemos claro que esto no se soluciona solamente vendiendo mercadería en Bariloche, sino teniendo claro cuáles son las causas que nos han llevado a estar tan aislados y a sufrir tanta decadencia a nivel alimentación, y eso sólo se puede lograr si somos capaces de garantizar y promover la participación de los asociados, de manera que el Consejo de Administración tenga elementos suficientes al momento de tomar una decisión. Y los que tenemos una función dentro de la cooperativa tenemos una responsabilidad muy grande, la de llevarlo a la práctica. No es fácil por los momentos que se viven en la sociedad, pero tampoco es imposible. Y estar logrando algunos resultados nos indica que hay una luz, que vamos por el buen camino. Tener productores que se interesan con la propuesta, que les parece un camino… Vamos a paso lento pero seguro.

“Es un desafío generar participación

Martín Pereyra: Mi nombre es Martín Pereyra, vivo en el Frutillar, a mí siempre me interesó relacionarme con el sector del campo, y por eso me involucré. Fue tomando forma cooperativa la organización, y yo desde la cooperativa LABURAR, y se dieron un poco las condiciones para trabajar el cooperativismo en esta experiencia que busca acercar el sector urbano con el rural.

AM: ¿Cuáles considerás los objetivos principales de la organización?

MP: Generar las condiciones para que la producción genere alimentos sanos, orgánicos, dentro del concepto de precio justo. Esto quiere decir que se le pague bien el trabajo al productor, al horticultor, y que llegue a la mesa de las familias a un precio accesible. Que sea justo de los 2 lados. También recrear los valores cooperativos en esa relación, y construir relación con más organizaciones. Hoy estamos siendo intermediarios en esa relación entre productor y consumidor, pero generando vínculos que sirvan para mejorar las condiciones, y que vayan dando mejores resultados.

Fotos Fabián Agosta y Gonzalo Galeano

Fotos Fabián Agosta y Gonzalo Galeano

AM: ¿Por qué el Charcao está ubicado en el Frutillar?

MP: Fue el lugar donde nos reunimos primeramente, la idea era que fuera un mercado popular anclado en un barrio, con la proyección de ir multiplicando la experiencia en otros barrios, llegar a la mesa de las familias trabajadoras. También teníamos los pies en el barrio, eran varios factores que cerraban. Encontramos también un lugar para reunirnos, así que se fue dando de esa manera.

AM: ¿Qué balance hace la cooperativa a más de 2 años de tener las puertas abiertas al barrio?

MP: Muy positivo, tenemos una relación con los vecinos sostenida en el tiempo. Logramos darle continuidad con productores de Choele-Choel, El Bolsón, Corralito, Santa Fe. Nos contactamos con federaciones de cooperativas que nuclean a productores de varias provincias y pudimos completar una propuesta que a las familias, creo, les alcanza, porque hay distintos productos. Hay verduras de hoja, fruta, productos secos, fideos, arroz, yerba, que vienen del esfuerzo y el trabajo de otras cooperativas. Así que creo que hemos logrado el objetivo que nos hemos propuesto hace 2 años atrás. Y además hay otros vínculos que se vienen afianzando, con productores de la zona, con experiencias cooperativas, con municipios como el de Choele-Choel, el de Bariloche, y a nivel organización acá en la ciudad, con espacios compartidos con otras organizaciones de consumo también, formando una cooperativa que va fortaleciendo a los compañeros en conocimientos, en manejo de distintas herramientas. Así que contento, y con ganas de que siga el proceso sumando más socios.

Es un desafío generar participación, para que la experiencia se vaya sosteniendo en el tiempo con nuevos asociados, nuevos referentes, y que el Consejo de la cooperativa vaya fortaleciéndose y generando las condiciones para que se pueda renovar y sostener en el tiempo.

AM: De cara al futuro, ¿cuáles son los proyectos y desafíos de la cooperativa?

MP: Trabajar el cooperativismo, recuperando las experiencias y problemáticas de las organizaciones. Una de las prácticas que hemos tenido nosotros es hacer capacitaciones para ir formando compañeros en la toma de responsabilidades, en los diferentes roles, ya sea secretario, tesorero, síndico, presidente. Trabajar mucho sobre eso para ir generando cuadros que puedan renovar las conducciones de las cooperativas, con los principios y valores que tiene el cooperativismo.

 

Por Fabián Agosta y Marcelo Viñuela

El suplemento cooperativista PONER EL CUERPO es posible gracias al apoyo de la Subcomisión de Asociados del Banco Credicoop Bariloche.

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