Usos y apropiaciones privadas de espacios públicos.

Así se presentan en su Facebook. “Bar de playa, gastronomía a la leña , kayaks , SUP (Stand Up Paddle). Excursiones de pesca, paseos en bote y guardería techada a orillas de Lago Moreno. Vení a conocernos”. Y dejales tus billetes.

Sensaciones encontradas genera abordar el análisis de una situación como la que quiero describir. Contradicciones. Porque por un lado, es posible reconocer justo el reclamo de poder disponer de espacios públicos, en costas de lagos que son públicos, que debieran ser aprovechados por todos en respeto de las condiciones que brinda la naturaleza. Generando, desde mi punto de vista, el menor nivel de contaminación del lugar, afectando lo menos posible el ambiente.

Pero por otro, ¿cómo hacer una crítica de los diferentes usos que realizamos quienes disfrutamos los lagos al aire libre, frente a una situación en la que se hace difuso el límite de lo público con lo privado? Es un regalo de la naturaleza disfrutar los lagos en verano. Nadar en ellos, remar, como también navegar. Aunque creo que en un espejo de agua relativamente pequeño como es el Lago Moreno, considero debiera ser sin motor. Fundamentalmente para evitar la contaminación de sus aguas. No es mi intención realizar una crítica del orden moral, aunque sí quizás en términos filosóficos. Crítica del uso de los espacios públicos, podría ser otro subtítulo.

Porque en este caso, lo que me promueve a escribir, no es sólo opinar sobre los usos de las costas que se manifiestan cada verano con las prácticas que realizamos quienes vivimos acá, sino también con la de cantidad de turistas que llegan cada temporada, y que no conocen quizás detalles de los tejes y manejes que se realizan vinculados a la compra y venta de tierras, la especulación financiera con las mismas, los negocios y ganancias que se hacen haciendo uso de las costas públicas, aún con las habilitaciones correspondientes que le dan marco legal a estos emprendimientos privados, pero que carecen (muchas veces) de legitimidad entre los ciudadanos que viven en cercanías.

 

El tema es que hace 3 años comenzó a funcionar este emprendimiento privado, Club Náutico Bahía Pascasio, en la costa del Lago Moreno, playa que considero es una de las más hermosas de la zona, por la vista que tiene a los cerros López y Capilla, y que se encontraba en un estado silvestre, no se manifestaba en ella la mano del hombre. Primero cerraron con una tranquera un camino de bajada hacia la playa, y colocaron un cartel de “reserva natural privada” simulando la cartelería de Parques Nacionales. Ya nos cortaron el mambo a todos los que bajábamos históricamente por ahí. Después, el verano pasado, comenzaron a ralear el bosque nativo para abrir una picada que desciende justo en un “chiringuito” que construyeron. Ahí te vendían comida, cerveza artesanal tirada. Todo seguro con las habilitaciones bromatológicas correspondientes, ¿o no?. En esa temporada comenzaron la construcción de una guardería de embarcaciones, que comenzó a funcionar este verano. No está demás aclarar que en esta playa no podían descender las embarcaciones porque no había modo de acceso al lago. Hicieron este acceso abriendo esta huella por la que accedíamos libremente al lago, tranquera de por medio que ya mencioné, y como había una veta de arcilla justo en el lugar donde la huella llegaba a la playa, tiraron 2 camiones de piedra bocha y la taparon. Pero este año, la arcilla apareció, para que sea una atracción más para chicos y grandes. Así después del baño en el lago te queda la piel suavecita.

 

Vale decirlo, también construyeron un baño público, con un lecho nitrificante de envergadura, que soporta todo lo que le tiran. Inevitablemente este lecho drena subterráneamente en el lago. Así es que ya te encontrás nadando con algunos coliformes que te saludan.

 

Pero este año fue el colmo. Realizaron un raleo de 100 mts en toda la playa, sacaron todo, bosque nativo y foráneo que había, para armar un parador muy “cool”, donde se prende el fogón por las noches, reposeras, pizzas a leña, música en vivo, y sino es en vivo , durante el día está muy fuerte igual. Aunque sea reggae, chill out, del silencio olvidate. Y fondeadas 6 o 7 embarcaciones, donde antes entrábamos a nadar libremente, con cartel de Prefectura Naval Argentina (quien evidentemente así lo autoriza) que prohíbe acercarse al muelle flotante que también armaron. El aceite de los semirrígidos flota en el agua, aunque la gente que nada cerca de ellos ni siquiera se percata de esto. Algunas de estas embarcaciones son las que se utilizan para las excursiones de paseo y pesca. Otras pertenecen a privados propietarios de estas embarcaciones, que por supuesto pagan un tarifa (que desconocemos, pero imaginamos muy módica) para dejar sus naves en esta guardería, que según reza el cartel es service oficial de motores Honda. Es innegable el combustible que se derrama en el lago por el uso de estos motores.

 

Ah, por supuesto, todo esto que estoy describiendo es una propiedad privada. El valuarte máximo del sistema en el que vivimos. Es intocable. Toda crítica rebota contra esto. Si te acercabas a la playa a tomar un mate con tu familia, disfrutar de un día de playa rodeado de la naturaleza sublime, del silencio del bosque y el lago, fuiste. Andate a otro lado. Ahora el uso de la playa del Lago Moreno lo define e impone Bahía Pascasio. Que hace negocios con la costa pública.

Investigando sobre la situación catastral y de dominio de esta tierra, corroboramos que la mensura es correcta, los mojones de la propiedad de Heraclion SA están respetando los límites de rivera del lago. Es decir que este negocio está montado legalmente, dentro de la propiedad privada de la sociedad anónima que preside el dueño de Frávega, quien es propietario de estas tierras anda a saber por qué vueltas de la historia, y concesiona el uso a este emprendimiento, según testimonios de vecinos del barrio por cierta filiación familiar con alguno de estos “buenos muchachos” . Ahora la costa es libre, y se impuso el uso privado de la playa en virtud de armar la movida del Club Náutico, una apropiación privada del espacio público.

Será porque estas tierras son propiedad del dueño de Frávega, y estos muchachos montaron un negocio muy “cool”, que tienen buena prensa. Copio algunos párrafos de nota publicada en el diario La Nación en Enero pasado. “Sentadas en sus reposeras, bajo la sombra de un coihué y con la música del parador de montaña a pleno, las mujeres de la familia ensamblada que lidera Karina Howlin disfrutan del paisaje y el calor que las sorprendió en la Cordillera(…) “No quería volver este verano porque el anterior el tiempo fue horrible, pero mi novio tiene casa, y las chicas insistieron. Finalmente, vinimos todos, los hijos de él y mis hijas, y la verdad es que es increíble disfrutar del verano con estas condiciones”, dijo Karina Howlin a LA NACION. Las chicas, Bárbara (24), Victoria (21) y Candela (16), no resisten la tentación y se sumergen en el lago, en el Náutico Pascasio.(…) Es, exactamente, en la costa del lago Moreno, el único donde se pueden realizar todas las actividades acuáticas que mejoran la postal con tablas, kayaks, veleros, lanchas y botes.”Ésta es la última playa donde se esconde el sol”, contó Leo Sinnott, que está encargado de los kayaks y el stand up paddle del náutico que son apenas dos de las opciones disponibles para disfrutar, a cambio de, respectivamente, 100 y 150 pesos por hora de alquiler.”

Con dos interrogantes para Soledad Maradona, la cronista que escribe, me sería suficiente. ¿Por qué las tablas, kayacs, veleros, lanchas, mejoran la postal? ¿Desde qué perspectiva se argumenta esta afirmación? Las dimensiones del lago Nahuel Huapi son más apropiadas, y desmienten que sea el Moreno el único lago donde se pueden realizar deportes náuticos. También da para sacar cuentas. Hay cuando menos 10 tablas y kayacs esperando ser alquilados, apostados ahí en la playa. A 150$ la hora, multiplicás por 100 o 150 personas que había por día en la playa en Enero, y en promedio, calculo a estos muchachos no les irá nada mal. Pero sigamos con la nota de LA NACION.

“En otro extremo, Tomás Murphy partía con un grupo de turistas a un recorrido embarcado para pescar. En el parador se pueden degustar platos de cocina de leña, cerveza artesanal, licuados y exquisiteces dulces para la tarde. Por la noche, al caer el sol, se prenden los fogones para hacer pizzas, otro atractivo para seguir hasta tarde en la costa del lago donde anochece cerca de las 10”. Seguro este emprendimiento cuenta con todas las habilitaciones comerciales correspondientes, bromatológicas, tanto del municipio, rentas de la provincia y AFIP. Aunque en su caja registradora no se observa a simple vista la constancia de AFIP, ni emiten tickets con controlador fiscal por sus numerosas ventas. No observé en ninguna oportunidad a un inspector controlando la emisión de facturas, aunque sea para tomarse una birra artesanal o darse una vuelta remando en SUP.

Este es sin dudas uno de los elementos que más me hace ruido, cómo el Náutico Pascasio define un perfil de clase media alta para sus visitantes. Gente como uno. La prensa que se hace del lugar en el diario La Nación habla por sí misma, el estilo periodístico, la recurrencia a mencionar los apellidos. Ni hablar del nombre, y todo lo que condensa simbólicamente como significante el uso del nombre del Perito Francisco “Pascasio” Moreno, para denominar a un emprendimiento privado.

 

Como para desmitificar. Roca fue el ideólogo de la “Campaña del Desierto” y el genocidio del pueblo mapuche. Pero creer que fue el único responsable es tapar el bosque con un ciprés. Y ahí es donde entra la complicidad de todas las familias de la aristocracia argentina que hoy son los herederos del despojo territorial, quienes fueron los beneficiarios directos de la distribución de tierras usurpadas a las comunidades que se asentaban ancestralmente en sus territorios, y que financiaron la campaña del ejército de Roca. Y son también quienes a través de sucesivos testaferros, hoy son los “propietarios” de estas tierras, como también de holdings inmobiliarios que hacen negocios suculentos con las ventas de tierras, la construcción de barrios privados para familias de la “elite”, como ejemplifica el country Arelauquen Golf & Polo.

 

De todo esto, el Perito “Pascasio” Moreno, fue uno de los principales responsables. En esta coyuntura de visibilización de los servicios de inteligencia, demás está decir que este fue el rol que realizó el “Perito”. Fue el servicio de inteligencia de la Campaña del Desierto, en función de los intereses económicos y políticos de esta élite aristocrática. Responsable también del genocidio cometido. Profanador de cementerios de las comunidades, para acrecentar su colección de restos óseos, que enviaba clandestinamente a Buenos Aires, amparado en el relato científico positivista, paradigma en el que se formó académicamente, muchos de los cuales aún hoy se encuentran en el Museo Antropológico y Arqueológico de La Plata del que fue director entre los años 1884 y 1906.

 

Recurrir al nombre de Pascasio, es invocar, aunque sea de modo inconsciente, todo este encadenamiento significante. Y pone de manifiesto la misma mirada cosificante y mercantilista sobre la naturaleza, sobre el territorio. Es decir todo puede ser reducido a mercancía, que se vende, que se compra. Y siempre desde una perspectiva utilitaria, hacer negocios para ganar dinero. Pero en este caso, con un snobismo “cool”

 

Podré ser un renegado, un poco antimoderno, idealista, todo lo que se te esté ocurriendo. Pero no dejo de afirmar que prefiero disfrutar de la naturaleza tal cual se brinda, sin toda la parafernalia de esta cultura snob que transforma todo en mercancía, ultracapitalista hasta en sus consumos recreativos, que no se interpela críticamente asimisma en su relación con el medioambiente, y destruye y contamina todo lo que toca. Y tampoco quiero caer en el escepticismo nihilista de que esto ya está, no hay vuelta atrás, que genera una impotencia angustiante. Quizás un día la naturaleza se encarga, y le pega un nuevo revés a estos proyectos privados. Como el ejemplo que nos mostró el volcán Caulle Puyehue. Y sin tasas de ganancias diferenciales, pagando los impuestos que pagan todos los contribuyentes de a pie, con los controles que debiera cumplir, Bahía Pascasio deja de ser un negocio rentable, y remonta vuelo al Delta del Tigre por ej., o a la rivera del Paraná en Rosario, capital del negocio narco inmobiliario. Con menos postal eso sí, pero el billete asegurado.

Por Marcelo Viñuela

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