Revista Al Margen Edición Nº 67

Este número veraniego ofrece notas que nos hablan de pasiones multitudinarias, como seguir al Indio Solari x el mapa o ir a una cancha futbolera patagónica o porteña, y algunas notas más íntimas, como caminar por las montañas o compartir la magia de la música con amigos de la vida. Así es como tratamos de perder el miedo a escribir en primera persona, a narrar desde adentro, desde los sentimientos sin respetar en lo más mínimo ninguna pirámide invertida ni regla de manual del periodismo gráfico.

La pasión no tiene edad. Solo rasgos. Y esos rasgos se dan desde que somos chicos, con esos latidos tan propios y característicos que vienen desde nuestra infancia, y quizás por eso la pasión nos remite a tiempos pretéritos, cuando la razón de la llegada al mundo de los grandes impone condiciones de plomo.

_CAMINAR Y/O CORRER/ SOLO QUEDAN LAS ALTURAS

_GAUCHITO GIL/. EL SANTO DEL PUEBLO

_CERVEZAS ARTESANALES/ A LA CASA DE CERVEZAS

_PASIONES MEDIEVALES/ PASIONES DE OTRO TIEMPO

_PASIÓN POR VIVIR/ ENTREVISTA A CHOCHE

_PASIÓN X EL INDIO SOLARIO/LA TRIBU DE MI CALLE/

_GOLES SON AMORES/ CUANDO UN HIJO LLEVA POR PRIMERA VEZ A SU PADRE A LA CANCHA

_ANDO CRUZADO/ CRUZ DEL SUR E BARILOCHE

_UN BAR DE MALA MUETE/ UN LUGAR DONE RENACER

_CORTINA DE HUMO DE LAS PASIONES / X DIEGO REISS

_SUPLEMENTO COOPERATIVO PONER EL CUERPO; ENTREVISTA A GENTE DE SUMUNCURA” EL VIENTO QUE CANTA EN LA PIEDRA, LA MANAO QUE ENCARNA LA TRAMA DE LA CULTURA”

_SUPLEMENTO DE INFANCIA SON NUESTROS. INFORME INTERDISCIPLINARIO DE INFANCIA

_USINAS CULTUALES; CULTURA FELIZ EN LOS BARIOS E BARILOCHE

_FIN DE LA HISTORIETA DE LUCHO

Tapa revista nº 67

 

PASIONES, ESE FUEGUITO QUE ENCIENDE EL ALMA

Están ahí, dentro nuestro, como dormidas buena parte del tiempo, pero cuando salen son más identitarias que un DNI digital porque describen quién somos y qué somos capaces a hacer para llegar a nuestros deseos. La pasión nos anima a cruzar a nado el Nahuel Huapi, a subir las montañas más altas, a correr como si de ello dependiera nuestra vida, a armar un rompecabezas imposible o a quedarnos gritando solos frente a un televisor a un juez de línea que tardó mucho en levantar la bandera. Todos tenemos al menos una, latiendo, esperando salir con virulencia de adentro en forma de alarido, salto o lágrimas.

¿Hay pasiones mejores que otras? ¿Cuándo se marchitan y qué nutrientes necesitan para germinar otras nuevas? ¿No son esas noticias, personales es cierto, pero no por eso menos importantes que vale la pena contar y que nunca aparecen en ningún noticioso? Quizás no hay que buscarle tanto sentido a las cosas, ni obligar a que el mundo dé significados a cada paso que damos y atreverse a vivir con menos preguntas.

Miles de títulos de películas llevan su nombre y lo ponen allá arriba, como lo más sublime. Vale una aclaración. Las pasiones se distinguen de las emociones y los sentimientos por tener más intensidad, mayor duración y dar a la persona que las experimenta la sensación de ser dirigido y dominado por ellas. Tienen un carácter más indiferenciado que los sentimientos y están orientadas fundamentalmente a conseguir el objeto que desencadena su aparición, por lo que mantienen una cierta proyección de futuro. La pasión (en latín significa sufrir o sentir) es una emoción definida como un sentimiento muy fuerte hacia una persona, tema, idea u objeto. En un sentido clásico la pasión está en especial relacionada con los impulsos del  cuerpo. En cambio, en un sentido moderno, es una inclinación exclusiva hacia un objeto, un estado afectivo duradero y violento en el cual se produce un desequilibrio psicológico. Lo que nos lleva a tocar la puerta de la obsesión, una palabra ambigua, un sustantivo que juega en el límite entre la virtud y la enfermedad. Porque puede aparecer perdida en medio de una larga lista de psicopatologías, y también es utilizada como un sinónimo de tenacidad, disciplina o rigor.

Porque las pasiones pueden ser las mismas que las obsesiones; amor, amigos, viajes, canciones, números, palabras. Apasiona obsesionarse con una mujer. Hay pasiones o manías propias del tercer milenio. El fútbol, el asado, el flan con dulce, las facturas con el café con leche, son algunas pasiones identificadas como bien argentas.

Este número veraniego ofrece notas que nos hablan de pasiones multitudinarias, como seguir al Indio Solari x el mapa o ir a una cancha futbolera patagónica o porteña, y algunas notas más íntimas, como caminar por las montañas o compartir la magia de la música con amigos de la vida. Así es como tratamos de perder el miedo a escribir en primera persona, a narrar desde adentro, desde los sentimientos sin respetar en lo más mínimo ninguna pirámide invertida ni regla de manual del periodismo gráfico.

La pasión no tiene edad. Solo rasgos. Y esos rasgos se dan desde que somos chicos, con esos latidos tan propios y característicos que vienen desde nuestra infancia, y quizás por eso la pasión nos remite a tiempos pretéritos, cuando la razón de la llegada al mundo de los grandes impone condiciones de plomo. Por eso este número está dedicado a los niños de cualquier edad que tienen ese fueguito prendido dentro suyo que los hace únicos e irrepetibles y nos invita tan solo por un momento a volar.

 

EQUIPO AL MARGEN

 

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