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TIERRA DE ALGUIEN

LOS VECINOS DE VILLA LAGO GUTIERRÉZ ESTÁN PREOCUPADOS Y NO ES PARA MENOS. AMENAZAS, HOSTIGAMIENTOS, MERODEOS E INCENDIOS DE VIVIENDAS SON PARTE DEL MODUS OPERANDI DE UNA FUERZA DE CHOQUE QUE CUIDA LOS INTERESES DE GRUPOS ECONÓMICOS. DETRÁS DE ELLOS SE ESCONDEN LOS NOMBRES E INTERESES DE SIEMPRE.

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Nos encontramos con el fotógrafo en el supermercado de Los Coihues, para ir juntos a la entrevista pautada con vecinos de Lago Gutiérrez que nos habían llamado semanas atrás con la intención visibilizar en una nota las problemáticas que estaban viviendo en su barrio. Teníamos como referencia la calle de un cerro y un árbol autóctono, pero ya metidos en el barrio, allá donde dobla el viento, las calles son de tierra y por cada una que se mete se abren varias más, la ausencia de carteles más la lluvia nos hicieron entrar en duda. Vimos pasar a una persona a caballo nos llamó la atención el tamaño de su facóny decidimos preguntarle. Sus indicaciones fueron precisas y certeras: estábamos en la otra punta del barrio.

Seguimos y llegamos. Un puñado de casas con gusto a hogar se desprendía de un hermoso bosque de cipreses. Algunos vecinos estaban armando paredes de barro y otros arreglando el motor de sus autos. Tareas cotidianas en pleno que dejaron para saludarnos e invitarnos a pasar a una de sus casas. Muchos jóvenes, madres con niños a cuestas, el infaltable mate que entró a rolar y una tonada cuyana inconfundible en el aire. Entre la presentación y lo que me llevó pulsar el Rec del grabador ya eran más de 25 las personas que se habían arrimado desde diferentes partes del barrio para contar lo que les pasaba.

Lo primero que dicen es: “La problemática que tenemos principalmente son las inmobiliarias, porque nosotros con la tierra no tenemos problemas, es nuestra, vivimos en la tierra y somos parte de ella. Pero ese concepto una inmobiliaria no lo va a entender nunca. Pasa en todos lados. Hay muchos intereses económicos. Creemos que quieren extender Arelauquen, o algo de esa onda, porque es ese tipo de gente la que está detrás. Y no solo tenemos mafiosos que queman casas: el otro día hubo un acontecimiento bastante fuerte, con una niña que estuvieron persiguiendo y no la llegaron a agarrar porque corrió por el monte. Esta gente está creando inseguridad entre todos los vecinos, generando miedo”.

Y luego:

—Las inmobiliarias implicadas, Espacios Patagónicos y Fracciones Lago Gutiérrez, o el poder económico que hay detrás, utilizan elementos de choque que en este caso son los gauchos que andan con facones, merodeando por las casas. Ellos son la cara visible de este negocio.

—Estas inmobiliarias no pueden mostrar ni un papel porque no lo tienen. Si bien publicaron la nómina de las nomenclaturas catastrales y pretenden ser propietarios, cuando vas a pedirles papeles no tienen nada para mostrarte. Si los papeles los tienen que inventar, los inventan. Alambran un terreno, lo limpian, pintan los palos de rojo, ponen el cartel y lo venden. Venden terrenos por clasificados, aclarando que son solamente para residentes de Bariloche, porque tenés que hacer la posesión veinteañal. Es como que te venden el derecho de ocupación en algunos casos. Acceder al derecho de la tierra es lo que nos corresponde como argentinos y como seres humanos. Pero si fuera por ellos, habría que cobrarles hasta a los pájaros por vivir en los árboles. (Risas).

—Son una mafia porque usan la violencia. Y están con la policía…

—El otro día vinieron a mi terreno para hacer una constatación dos fiscales con ocho policías y el comisario detrás. ¿Hace falta hacer semejante despliegue?

—Pero no solo eso, vienen los gauchos con la policía juntos. Nosotros no tenemos nada contra los gauchos en general, pero estos son malandras conocidos.

—¿Por qué viene la policía y te pide el título de propiedad? No tiene por qué. Es una ostentación de poder desmedida.

Interrogantes que quedan flotando como las yerbas del mate que sigue pasando de mano en mano. La pregunta que me queda en la punta de la lengua y no llega a salir es si los papeles de las inmobiliarias son realmente legales y si es legítimo que un grupo económico tenga toda esa tierra y, sobre todo, qué mecanismo utilizó para hacerse de 158 lotes, cantidad especificada por sus propios vecinos.

EL GUANTE BLANCO Y EL AGUJERO NEGRO

 

Según el diccionario, “vecino” es el que habita un mismo pueblo, barrio o lugar. El diccionario no aclara si es dueño, si alquila, cuida o le prestaron una vivienda u ocupa un terreno que no tiene propietario visible; si tiene título, boleto, nada. “Vecino” es el que vive cerca. Así lo entiende esta veintena de personas que están en ronda contándonos sus historias. Muchas de ellas no son parte de este texto, pero quedan entre nosotros. La charla se profundiza.

—Los nombres que suenan son siempre los mismos. Todos lo saben, pero nadie hace nada. Y no solamente están mirando este barrio, quizás éste es uno de los últimos que han querido agarrar. Lo mismo pasó en Nahuel Hue y con los 200 lotes que quisieron agarrar en la Península. Siempre es la misma gente. Los que están detrás son Martínez Pérez, que tienen muchos abogados; Laura Fenoglio… Pero el que maneja los hilos por detrás de todos ellos se llama Federico Van Ditmar. ¿Te suena?

—El otro día me pasó algo que grafica bien lo que pasa. Los empleados de la inmobiliaria se pusieron a alambrar un terreno (según el Presidente de la Junta Vecinal hay 40 lotes en esta situación), así que llamé a la policía. Cuando los uniformados vinieron, fueron hasta el lugar donde estaban poniendo postes, volvieron y nos informaron que había dos personas que se habían identificado y mostrado un papel donde alguien los autorizaba a ocupar. Hasta ahí los únicos que sabían del incidente eran la policía y esas dos personas. Una hora después aparece una 4 x 4 nueva, donde viajaban el Taca, a quien conozco de chiquito, y Federico Van Ditmar, mostrando con el dedo mi casa. Para otros esto puede ser intimidante, a mí me dio un poco de bronca y no tengo la edad para ir a agarrarlo del cogote como hubiera hecho en otra época. ¿Cómo hicieron para enterarse en una hora de que el que había mandado a la policía era yo? Las conexiones con la policía local son claras…

—Los gauchos pertenecen a las familias Luengo, Quijada, Vera y Fernández, y todos ellos están manejadas por el famoso Alejandro “Taca” Nahuelquin, quién les paga el sueldo. Ese es un malandra reconocido, que estuvo preso en esta ciudad y en Chile y fue integrante de la famosa banda del soplete que actuó durante una década en los 90. En estos momentos está contratado por Van Ditmar, y todos ellos trabajaron en su momento para Burco S.A.

—Hay métodos intimidatorios legales. Por ejemplo, que manden una carta documento a una persona que no está preparada y no conoce las leyes. Un montón de gente se ha ido por este método intimidatorio.

—Vienen con la violencia, con estos paisanos que tienen prontuario y la dirección en el DNI del Penal 3 de nuestra ciudad. Merodean de madrugada por el barrio, a caballo, con una leyenda en la parte de atrás de las camperas que dice VIGILANCIA VILLA LAGO GUTIERREZ; andan viendo quién sale y entra, marcando casas. No los puso la Junta sino el Taca, que les paga 3000 pesos por mes para que recorran a caballo y a ellos les sirve porque hacen dos cosas: recorren y chorean. A todos nos han robado, o a la mayoría. Recorren y ven qué hay para robar.

—Mirá cómo son las cosas. Nos cruzamos con uno cuando salimos de casa viniendo para acá y nos tuvimos que esconder, porque si nos ven salir seguro que nos afanan. Estamos vigilados las 24 horas. Ellos saben todo lo que hacemos.

—Su mayor arte intimidatorio es andar con un facón, chiflarles a todas las mujeres que se cruzan por el barrio. Los niños no pueden andar por la calle porque acaban de perseguir a una nena de 11 años. Si salís, tenés que esconderte. Algunos vecinos, cuando salen y se los cruzan, se pegan la vuelta a sus casas. No podes vivir así. Tenemos filmaciones de lo que ocurrió en la esquina, cuando se prendió fuego la casa.

—Otro ejemplo es que te mandan un interdicto de recobrar con un oficial de justicia y quien maneja su coche es un gaucho. No son muy buenos para disimular. Los gauchos son los que conocen dónde están los terrenos, si los de la inmobiliaria se meten en el barrio y se pierden.

—Después dicen que los ilícitos somos nosotros. (Risas).

—Al ocupa se lo puede considerar ocupa en el momento en el que ocupa. Una vez que está viviendo en el barrio, no es más ocupa: es vecino. Propietario es el que tiene alguna documentación que prueba que adquirió el terreno. A partir del momento en que el vecino vive en el barrio, sin importar la forma, es vecino. Esa es la relación entre la gente que vive acá. Todos nosotros nos consideramos vecinos del barrio.

—Sólo estoy de acuerdo con los paisanos cuando les silban a las vecinas del barrio, porque fea no hay ni una… (Risas).

 

DIFERENTES PROBLEMAS, UN MISMO BARRIO

—¿Tienen relación con la Junta Vecinal del barrio?

—Algunos vamos a las reuniones y otros no. Pasa que es un espacio donde los que tienen los papeles del terreno a veces piensan que son los únicos que pueden tener voz y voto. Las problemáticas a veces son diferentes porque ellos tienen resueltas ciertas cosas que otros no y están más enfocados a otras problemáticas. Somos vecinos del mismo barrio, pero a veces está muy dividido porque es grande, nuevo, porque está llegando gente todo el tiempo, hay muchas calles cortadas; además, no hay un centro comercial, un club, un espacio físico o una escuela que unan a los vecinos.

—No es un barrio dividido, sino en formación. Los vecinos más antiguos ya pueden hacer uso de la Ley Pierri, mientras que nosotros todavía no podemos. En algún punto la Junta Vecinal actual no nos representa. Sin embargo, no tenemos que ver a la Junta en la vereda de enfrente ni ocasionar divisiones entre nosotros, porque por ejemplo cuando “el Taca” fue a intimidar a tres chicas que habían ocupado un terreno, toda la Junta en pleno las defendió sin dudarlo. La Defensora del Pueblo quiere que estemos juntos porque en el barrio la institución es la Junta Vecinal y nos tiene que servir.

—Lo que nos dijo la Defensora del Pueblo, cuando vino, es que investigáramos más a fondo y que ella nos apoyaba. Ella habló con los fiscales porque le parecía muy raro que viniera la policía con los gauchos. Entonces tuvieron una reunión. Ella nos dejó en claro que la fuerza tiene que estar en movernos nosotros y visibilizarnos como un barrio unido.

 

—¿Cuentan con algún tipo de asesoramiento?

—Hace muy poco tiempo se abrió una nueva fiscalía Patrimonial. Estuvimos hablando allí y nos informaron que la gente de este grupo inmobiliario tiene más de 20 denuncias serias por estafas, fraude, falsificación, entre otras. En las otras fiscalías no funcionaba la atención porque se dedican a un montón de cosas más; en cambio ésta atiende solo estas cuestiones.

—La misma Fiscal nos dijo a todos los vecinos que fuimos que, si no hacemos ruido a nivel nacional, no nos van a dar pelota porque tienen cooptados desde el Poder Judicial hasta el policial. Es por eso que se manejan con tanta impunidad.

—Vos imaginate que los impuestos municipales de los lotes del barrio te los cobra un abogado particular. ¡¿Te das cuenta?!

—Los lotes del barrio y las planchetas figuran a nombre de Teófilo Lacroze, de una familia de varios hermanos que están todos en el negocio inmobiliario. Personalmente me comuniqué con esos Lacroze en Buenos Aires. Algunos no dos dieron bola y hubo dos que sí y dijeron que la Asociación Lacroze no tiene ningún terreno más en Villa Lago Gutiérrez, que se vendieron en su totalidad y que el último remanente se vendió en el año 76. O sea, que sucesión de Lacroze no existe, a tal punto que les fracasó el trámite después. Por eso ahora, gracias a la autorización que hizo el juez civil Jorge Serra, empiezan con el interdicto de recobrar algo que nunca fue de ellos.

 

—Si tuvieran que enumerar las principales problemáticas del barrio, ¿cuáles mencionarían?

—La inseguridad por esta situación particular y en segundo lugar el agua. También la falta de colectivos.

—Con respecto al agua, no tenemos servicio de red, así que tenemos que ir a la Municipalidad a comprarla y pagarla. La traen en un camión cisterna que te llena el tanque. Te cobran 50 pesos los mil litros.

—Sin dudas la principal problemática es la disputa con estas inmobiliarias y su fuerza de choque que son los paisanos, no la inseguridad que sale en los medios. El mal en común es ese.

—Esta es una ocupación pacífica, así que no hubo ningún grupo que fuera a increparlos. Sí pasó que ellos fueron a sacar a un vecino en diciembre del anteaño pasado. Eran quince personas con machetes, cuchillos, postes, y querían sacar al vecino y lo tenían a maltraer sacándole todas las cosas de su casa, hasta que intervino otro vecino. Al rato vino un policía solo que no quería hacer absolutamente nada.

—¿Qué acciones creen que se podrían realizar para mejorar la seguridad en el barrio?

Que los gauchos no puedan venir acá, porque todo el tiempo están intimidando. No los podemos echar, pero sí pedir una restricción de distancia. El juez tiene la obligación y responsabilidad de otorgar el pedido de restricción, porque si no lo atiende se tiene que hacer responsable de lo que pase.

—Una razón muy simple es que todos nosotros vivimos en forma pacífica. Entonces, si la condición para vivir como vecinos es ante todo la paz, personas que no practican la paz deberían estar fuera, y todos ellos tienen prontuario.

—Además andan armados, tienen siempre cuchillos. ¿Tiene que haber una muerte o una violación para que se haga algo? ¿Cuántas casas tienen que arder?

—Podemos discutir muchas cosas, pero cuando intimidan a una criatura, ese es el punto de no inflexión.

Se hace un silencio hondo entre los presentes. Uno de esos silencios que hablan por sí mismos. Mientras, los niños juegan a nuestro alrededor.

 

IMÁGENES PAGANAS

Cortamos la charla unos instantes porque hay que aprovechar la poca luz que queda para tomar unas fotos que ilustren esta nota. Dada la situación de inseguridad que relatan, no nos da para hacerlo sin su permiso. Por eso preguntamos: “Tendríamos que tomar unas fotos. ¿Quieren que aparezcan sus rostros o buscamos otras imágenes?”. “Por eso ni te preocupes, nos dicen, porque ya saben hasta lo que comemos, estamos todos marcados. Si el año pasado ya hemos salido en televisión…”.

—Ellos, con sus intimidaciones, consiguen resultados, porque son varios los que se han ido con miedo de sus casitas.

 

Según el Taca, en el video “Si tuviera mala lecha te prendo fuego la casa”, que se encuentra en Youtube y tiene más de 2200 visitas, ya se han ido 32 personas.

 

—Otra intimidación es ponerte los carteles de la inmobiliaria todo el tiempo en la puerta de tu casa. Uno los saca y los tira o los guarda, pero vuelven. Si hasta hay un vecino que está forrando las paredes con los carteles que le fueron dejando.

—Nosotros presentamos todos estos videos del Taca amenazando con que iba a prender fuego la casa y al otro día la quemó. Ese video lo filmó una amiga y vecina.

—Si un juez investigara esto, sería un gran avance, porque ellos no tienen títulos ni nada que los acredite como titulares de las tierras. Encarar todo este proceso e investigación como vecino es imposible. Queremos que se investigue esto porque detrás de todo está la mafia.

“¿Querés saber cómo venden?”, pregunta un vecino. Asiento. “Te cuento como hacen el ilícito y agarran la plata. Ellos tienen un contacto en rentas y un empleado de rentas retira un boleto de compra-venta de la época de Norman José Campbell, que era martillero y murió hace como 25 años atrás. Campbell vendió para Vinelli hará unos 30 años atrás. Tienen la máquina de escribir de Campbell, la original, su sello robado a los parientes y su familia, y falsifican su firma. De ahí sacan los datos de los boletos que están en rentas con dueños que han desaparecido. Con eso truchan los papeles y venden con un boleto de compra-venta. Y tienen un paisano en un campo y lo van a buscar y lo llevan cada vez que hay que firmar un boleto. Le han juntado tantos boletos de la misma firma al mismo paisano que queda como intermediario y ya no lo pueden utilizar más, porque tendría problemas penales. Después consiguen en Buenos Aires a un escribano que tiene casi 90 años, que firma una cesión. El escribano da fe, aunque esté jubilado en actividad, no puede ir preso porque tiene más de 70 años. El escribano firma que recuerda que tuvo en su mano, hace 30 años atrás, la lista de los terrenos de Lacroze y se acuerda de los números de nomenclatura de 158 lotes. Un genio. Así firma un segundo testimonio y con eso hacen el boleto compra-venta de los lotes. Ese es su modus operandi. Así venden los lotes”.

—¿Alguna reflexión final?

—Hace 29 años que vivo en el barrio y creo que hay que trabajar orgánicamente. Sin la unión no se consigue nada. Hay que seguir los buenos ejemplos. Hay que defender las asambleas que son soberanas por Constitución Nacional. Nadie tiene a la tierra ni la tierra nos tiene a nosotros. Nosotros somos parte. Y mientras estemos juntos nadie nos va a quitar de ella.

—¡Vivan los vecinos del Lago Gutiérrez y abajo las inmobiliarias truchas y ladronas de guante blanco!

—Estos paisanos meten demasiada presión. Pero algo bueno están haciendo. Nos están juntando.

 

CARTA DE LOS VECINOS DE VILLA LAGO GUTIERREZ

 “En los últimos años se han presentado varias novedades, como empresas que se arrogan la propiedad de algunos lotes. A la hora de demostrar la propiedad de los mismos no pueden hacerlo, pero igual accionan judicialmente con interdictos de cobrar o recuperar lo que nunca fue de ellos. Empresas que contratan otras empresas fantasmas, como por ejemplo la Vigilancia Villa lago Gutiérrez, que nos vigila para ver por dónde nos puede entrar. En resumidas cuentas, malandras que contratan malandras. Por otro lado, hay punteros que terminan convirtiendo el barrio en un escenario narco, con peleas, borracheras y tiroteos que no lo hacen el lugar ideal para vivir y criar a nuestros hijos y nietos. Si querés comprar algo para consumir tranquilo en tu casa, compralo fuera del barrio. Por otra parte cientos de funcionarios municipales, provinciales y nacionales, como parte de las obligaciones, deberían ocuparse de estas cosas y muchas otras más, pero a muy pocos hemos visto por estos lados y tienen como excusa de sus incumplimientos el hecho es que si nosotros no nos preocupamos por nuestras necesidades de vivienda, gas, calefacción, limpieza, seguridad, educación, salud, trasporte, recreación, conservación ambiental, actividades barriales, etc. Sería importante resaltar el ejemplo de Llanquihue, que solo por juntarse con onda positiva, de ponerle el hombro a su propio barrio, hoy cuenta con una red de agua potable, gas natural, escuelas, salón comunitario, salita de salud, cursos de capacitación laboral, cocina, productos caseros, que ha organizado viajes para venta de artesanías y está en pleno proceso de desarrollo de Ley Pierri. Sin nada más que agregar, los abajo firmantes, vecinos de Villa Lago Gutiérrez invitan a otros vecinos a reunirse en fecha a determinar con la intención de aunar criterios, compartir ideas y fundamentalmente conocernos y ponerle el hombro al barrio, el lugar donde vivimos”.

 

Texto: Colectivo AL MARGEN

Fotos: Jerónimo Zamora.

Nota del editor: Los nombres de los entrevistados fueron omitidos por razones obvias.

 

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